Seis bancos de Wall Street advierten sobre la vulnerabilidad económica argentina

Citi, JP Morgan, Morgan Stanley, Barclays, Wells Fargo y Bank of America reconocen avances bajo el gobierno de Milei, pero alertan por las reservas negativas, el tipo de cambio apreciado y la dependencia del financiamiento externo.

La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a poner bajo la lupa a las economías emergentes y, en ese contexto, seis de los principales bancos de Wall Street coincidieron en ubicar a la Argentina entre los países más expuestos a un eventual shock financiero global. Pese a los avances logrados en materia fiscal e inflacionaria bajo la gestión de Javier Milei, los informes señalan que persisten fragilidades estructurales que podrían amplificarse si aumenta la volatilidad internacional.

Lo que dicen los bancos: consenso con matices

El diagnóstico compartido por Citi, JP Morgan, Morgan Stanley, Barclays, Wells Fargo y Bank of America reconoce progresos concretos en el programa económico, pero traza una línea clara entre los logros alcanzados y los desafíos que quedan por resolver. Los puntos de coincidencia son:

  • Reservas internacionales insuficientes y netas todavía negativas
  • Tipo de cambio posiblemente apreciado, con impacto sobre la competitividad
  • Financiamiento externo costoso, con un riesgo país por encima de los 500 puntos básicos
  • Inflación en descenso pero aún elevada, con proyección anual cercana al 25% según Barclays
  • Dependencia del mercado externo que expone al país a episodios de fuga de capitales

El problema de las reservas

El frente externo es el talón de Aquiles más mencionado. JP Morgan calculó que las reservas líquidas del Banco Central rondan los US$18.500 millones, pero que las reservas netas —excluyendo encajes y líneas de swap— continúan siendo negativas, cerca de US$2.400 millones. En lo que va del año, el BCRA compró más de US$2.800 millones en el mercado cambiario, aunque parte de esos dólares proviene de colocaciones de deuda o financiamiento externo de empresas, lo que limita el impacto real sobre las reservas netas.

El Citi alertó en la misma dirección: si bien el Banco Central retomó las compras de divisas, el efecto sobre las reservas netas es acotado porque una parte significativa se destina al pago de deuda. El banco consideró que esta etapa del programa podría ser propicia para avanzar en la liberalización del mercado cambiario y eliminar los controles restantes.

El debate sobre el tipo de cambio

Mientras el ministro de Economía Luis Caputo sostuvo que el dólar no está atrasado y defendió el esquema de bandas cambiarias, Barclays fue el más explícito en señalar la tensión: “Creemos que el tipo de cambio real actual es probablemente demasiado fuerte para que el crecimiento económico mejore de manera significativa”, afirmó el informe. Según el banco, tras la fuerte depreciación inicial del programa, el tipo de cambio real multilateral se apreció cerca de un 35% entre abril y septiembre, dejando al peso en un nivel que podría afectar la competitividad exportadora.

Morgan Stanley, por su parte, señaló que el programa de compras del BCRA también cumple la función de evitar una apreciación excesiva del peso en un contexto de mayor ingreso de divisas.

La vulnerabilidad ante shocks externos

Wells Fargo colocó a la Argentina —junto a Turquía— entre las economías con mayor exposición a una interrupción de flujos de capital, situación conocida como sudden stop, cuando los inversores se refugian en activos seguros y retiran capitales de mercados emergentes. Un diagnóstico que refuerza el informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que ubicó al país como la economía con el mayor índice de vulnerabilidad financiera de América Latina, pese a proyectar un crecimiento del 4,3% en 2025 y cerca del 3% en 2026.

Las fortalezas: energía como ancla

No todo es negativo en el mapa trazado por los bancos. Bank of America destacó que la Argentina se consolidó como exportador neto de petróleo, con una producción cercana a los 860.000 barriles diarios. El superávit comercial energético mejora alrededor de US$2.000 millones por año y se acerca a los US$8.000 millones, una tendencia que podría fortalecer el frente externo en los próximos años.

El banco mantuvo además una visión constructiva sobre la deuda externa argentina en general, aunque cerró su recomendación de posicionarse en los bonos Global 2035 tras las ganancias acumuladas.

La postura del Gobierno

Caputo respondió al contexto con una definición clara: “El mejor escudo es tener la macroeconomía ordenada”, ratificando que el Ejecutivo mantendrá la disciplina fiscal y el esquema cambiario vigente. El funcionario también descartó volver a los mercados internacionales de deuda en el corto plazo, al considerar que el riesgo país todavía no refleja los fundamentos reales de la economía y que una eventual emisión implicaría pagar tasas más altas de lo conveniente.

Para los analistas internacionales, la verdadera prueba del programa estará en el frente externo: la combinación de reservas limitadas, dudas cambiarias y dependencia financiera es lo que explica que la Argentina siga figurando entre las economías emergentes más vulnerables ante cualquier tormenta global.

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