Quebró Garbarino: la Justicia decretó la liquidación de la histórica cadena

Tras el fracaso del acuerdo con acreedores, el juzgado comercial ordenó liquidar los activos de la empresa. Su dueño habló por primera vez y culpó a la pandemia y al gobierno de Alberto Fernández por el desenlace.

Garbarino . Foto: NA.

El cierre de un capítulo de décadas en el comercio minorista argentino quedó sellado esta semana: la Justicia decretó la quiebra de Garbarino, poniendo fin a un proceso que se extendió por más de cinco años. La resolución del Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro, dispone la liquidación de los activos de la empresa para hacer frente a las deudas con sus acreedores.

Los dueños de la cadena, encabezados por el empresario Carlos Rosales, no lograron reunir las mayorías necesarias para aprobar un acuerdo preventivo con sus acreedores. Tampoco prosperó la instancia de cramdown, el mecanismo que habilitaba a terceros interesados a presentar ofertas para quedarse con la compañía.

Qué activos quedan en juego

Entre los bienes que ahora quedan bajo la órbita judicial se destacan dos plantas industriales en el sur del país y, sobre todo, las marcas Garbarino y Compumundo, que podrían despertar interés entre inversores. “Las marcas tienen mucho valor y mucho futuro. Algunos de los fondos que estuvieron mirando la empresa podrían interesarse en relanzarlas”, afirmó Rosales.

La voz del dueño: pandemia y política

Por primera vez desde el inicio del proceso judicial, Rosales salió a hablar públicamente para defender su gestión. El empresario aseguró que cuando adquirió la cadena en junio de 2020 —a la familia Garbarino, a cambio de hacerse cargo de la deuda— la empresa “ya estaba profundamente en crisis” y contaba con apenas $30 millones de capital de trabajo.

“Compramos una empresa que ya estaba profundamente en crisis. La adquirimos cuando nadie la quiso comprar a cambio de un peso”, sostuvo Rosales, quien quedó inhabilitado por la Justicia para ejercer el comercio.

Según su relato, su equipo había diseñado un plan para reconvertir la cadena: reducir los locales de 140 a unos 60, reorganizar funciones para evitar despidos masivos y apostar por la logística y el e-commerce. También avanzaron en la refinanciación de pasivos con bancos por unos $500 millones, equivalentes a cinco o seis millones de dólares de la época.

Pero el segundo cierre de actividades dispuesto durante la pandemia, en abril de 2021, terminó por hundir lo que comenzaba a recuperarse. “La gestión venía bien, pero cuando un gobierno no tiene reglas claras, te mata. El nuevo aislamiento fue un golpe muy fuerte”, afirmó.

Una reflexión con tono político

Rosales no evitó la comparación con el presente: “Si en la Argentina de 2021 hubieran existido condiciones de seguridad jurídica y estabilidad como lo que hay hoy en el país, ni por asomo Garbarino hubiera quebrado”, sentenció. En noviembre de 2021, la empresa se había presentado en concurso preventivo y despidió a más de 1.800 trabajadores.

Qué sigue para Rosales

Más allá de Garbarino, el empresario tiene otros frentes abiertos. Hace dos años vendió su participación en Radio Continental al empresario Gonzalo Arias. De cara al futuro, indicó que está evaluando nuevas inversiones: “Estoy mirando proyectos con fondos italianos en energía”, adelantó.

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