Aumentó la exigencia republicana para que Trump concluya la ofensiva en Irán

La presión republicana crece para que Trump finalice el conflicto en Irán ante el alza del combustible y el riesgo electoral. Pese a la retórica oficial de victoria, legisladores temen que una guerra prolongada e inflacionaria perjudique sus campañas de noviembre.

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Tras casi tres semanas de hostilidades contra Teherán, la administración de Donald Trump enfrenta una presión interna sin precedentes. Aunque el mandatario ha oscilado entre vaticinar un desenlace inminente y exigir una “capitulación total”, el ala legislativa del Partido Republicano observa con alarma cómo el conflicto erosiona sus posibilidades electorales para las legislativas de noviembre. El encarecimiento de los combustibles y el riesgo de una guerra de desgaste contradicen la promesa central de Trump de evitar nuevas aventuras bélicas en Oriente Próximo.

El factor económico: El galón de gasolina como termómetro electoral

La principal preocupación de los congresistas radica en el bolsillo de los votantes. En apenas once días, el precio medio del galón de gasolina escaló a 3,58 dólares, su punto más alto en casi dos años, desdibujando los logros en materia de inflación que Trump exhibió durante su discurso del Estado de la Unión. Referentes como el senador Josh Hawley ya han solicitado públicamente “declarar la victoria” y replegar las tropas, intentando capitalizar los ataques realizados hasta ahora como un éxito contundente para evitar que la volatilidad de los mercados energéticos hunda las campañas de los 435 representantes y senadores que buscan la reelección.

Estrategia de salida y discrepancias en el Capitolio

Mientras la Casa Blanca etiqueta como “Furia Épica” a la operación militar y niega divisiones internas, informes de la prensa financiera estadounidense sugieren que asesores del Ala Oeste ya plantean planes de retirada para preservar la popularidad del presidente. En el Congreso, las posturas oscilan entre el optimismo cauteloso de figuras como Mike Johnson, que tildan la guerra de “asunto transitorio”, y la lealtad extrema de senadores como Lindsey Graham. No obstante, las declaraciones de Graham sobre enviar tropas terrestres han provocado roces incluso con sus propios colegas de bancada, evidenciando que el consenso pro-intervención es más frágil de lo que el oficialismo pretende mostrar.

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