Irán ataca con misiles avanzados y apunta a objetivos de Israel y EE.UU.

Por primera vez en combate, la Guardia Revolucionaria iraní emplea proyectiles de combustible sólido de largo alcance, marcando un giro táctico en la ofensiva regional.

Foto: Agencia NA / Redes

La guerra de desgaste en Medio Oriente ha entrado en una fase de “extrema tensión técnica”, según especialistas, tras el anuncio de la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) sobre el despliegue de su arsenal más sofisticado.

Este domingo, Teherán confirmó el uso por primera vez en combate del misil balístico “Sejil”, una pieza de ingeniería militar que altera los tiempos de respuesta de los sistemas de defensa aérea en la región.

La irrupción del misil estratégico

El uso del Sejil no es un movimiento menor. Según el comunicado difundido por la agencia Mehr, este proyectil es considerado “una pieza ‘estratégica’ dentro del arsenal de Teherán”.

Con una longitud de 20 metros y un peso de 23 toneladas, su capacidad de alcanzar objetivos a 2.000 kilómetros de distancia pone a todo el territorio israelí bajo su rango de fuego.

Lo que verdaderamente preocupa a los analistas internacionales es su motor. “Su principal ventaja operativa radica en el uso de combustible sólido, lo que permite realizar lanzamientos rápidos desde plataformas móviles”, una tecnología que, si bien fue probada con éxito en 2009, no se había implementado en una situación de guerra real hasta esta fecha.

Al no requerir el prolongado proceso de carga de combustible líquido antes del disparo, el Sejil puede ser activado en cuestión de minutos, dificultando su detección previa por satélites de vigilancia.

Una ofensiva de precisión y escala

El despliegue del Sejil formó parte de la 54° oleada de ofensivas iraníes. Sin embargo, no voló solo. La IRGC también empleó misiles “Khorramshahr” —capaces de portar ojivas de hasta 2 toneladas—, junto a los modelos “Kheibar Shekan”, “Qadr” y “Emad”.

De acuerdo con información proporcionada a la Agencia Noticias Argentinas, estos ataques fueron dirigidos con precisión quirúrgica contra “centros de gestión aérea, industrias militares y concentraciones de tropas israelíes”.

Pero el mapa de conflicto se extendió más allá de las fronteras de Israel: antes de la incursión principal, se ejecutaron bombardeos contra centros de mando estadounidenses y objetivos estratégicos en los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

La respuesta de Israel ante la “amenaza existencial”

El impacto de ojivas que oscilan entre los 500 y 1.000 kilos ha elevado el nivel de alerta a niveles críticos. Ante este escenario, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, ratificó que la contraofensiva no se detendrá.

La postura del Gobierno de Israel es clara: las operaciones continuarán hasta eliminar las “amenazas existenciales” que representa el armamento iraní.

Mientras Israel ya planifica nuevas oleadas de bombardeos en el oeste de Irán para neutralizar las rampas de lanzamiento, el uso de esta tecnología balística avanzada posiciona al conflicto en un punto de no retorno, donde la velocidad y el poder destructivo han superado las métricas de enfrentamientos anteriores.

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