En su retorno a la agenda doméstica luego de visitar Estados Unidos, Chile y España, Javier Milei desembarcó este lunes en la Bolsa de Comercio de Córdoba. Con un tono triunfalista, el mandatario defendió el rumbo de su gestión y aseguró que el país se encuentra ante una “oportunidad histórica” para volver a crecer. “Tan mal no nos está yendo”, lanzó ante el círculo rojo cordobés, tras destacar el ascenso de Argentina en los rankings de libertad económica.
La presencia de Milei en la docta no estuvo exenta de tensión política. El Presidente eligió mostrarse flanqueado por su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La foto oficial busca respaldar a Adorni, quien enfrenta duras críticas y pedidos de informes tras la filtración de detalles sobre el viaje de su esposa a Nueva York como parte de la comitiva oficial, un hecho que la oposición calificó como un uso indebido de fondos estatales.
El respaldo del sector empresario
El acto contó con la apertura de Manuel Tagle, presidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba, quien elogió el sostenimiento del superávit fiscal. Tagle también se refirió a la reciente inestabilidad de los mercados en el contexto de las elecciones legislativas, aunque destacó que el apoyo financiero y político de Estados Unidos fue determinante para “reencontrar el rumbo” económico.
Por su parte, el economista Guido Sandleris, titular de la Fundación Ecosur, compartió el panel y aportó una visión técnica sobre la baja de la inflación, aunque advirtió sobre los desafíos de sostener la actividad industrial en el corto plazo. Milei, lejos de recoger el guante de las críticas, prefirió enfocarse en su narrativa de éxito: “Nadie logró lo que nosotros logramos”, repitió, haciendo referencia al ajuste fiscal sin precedentes que lidera su administración.
Escándalos bajo la alfombra
Pese a la centralidad del discurso económico, el clima en el Gobierno es de alerta por las filtraciones. Antes de la disertación, trascendió que el jefe de Gabinete habría pedido disculpas internas por el video de su viaje a Punta del Este, pero desde el Ejecutivo apuntan a una “mano negra” dentro de la propia estructura oficialista que estaría filtrando información sensible para desgastar a los funcionarios más cercanos al Presidente.
El evento en Córdoba funciona así como un termómetro político doble: por un lado, ratifica el apoyo del empresariado del interior; por el otro, sirve de escudo político para un gabinete que empieza a mostrar fisuras ante los cuestionamientos por la ética pública y los gastos en viajes internacionales.