Argentina ha logrado consolidarse como uno de los referentes regionales en la generación de estadísticas escolares, alcanzando 0,67 puntos en el Índice de Disponibilidad de Datos Educativos (IDDE). Este desempeño sitúa al país por encima de potencias regionales como Brasil (0,60) y Colombia (0,55), pero aún lejos del estándar de Chile (0,95), cuyo sistema de información es un 42% más eficiente que el local. El estudio, elaborado por especialistas de UNICEN, FLACSO y Argentinos por la Educación, destaca que la gran fortaleza nacional reside en los relevamientos estructurales (matrícula, cargos y establecimientos), donde se obtiene una calificación de 0,84.
No obstante, el liderazgo en el ranking regional no oculta las asignaturas pendientes que frenan el diseño de políticas públicas basadas en evidencia. El principal escollo se encuentra en los registros nominales de ausentismo, dimensión donde el país apenas llega a los 0,49 puntos. Si bien algunas jurisdicciones han comenzado a cargar la asistencia de forma diaria, la falta de una consolidación federal impide que estos datos se utilicen para detectar a tiempo trayectorias escolares en riesgo de abandono.
La deuda de la evaluación y la transparencia
El informe pone la lupa sobre el sistema de evaluaciones estandarizadas, donde Argentina califica con 0,67. A diferencia de los países que encabezan el índice, el sistema local muestra irregularidades en la frecuencia de actualización y en la transparencia de los resultados. Un punto de debate que introduce el documento es la restricción legal vigente que impide publicar resultados de pruebas por escuela, una medida diseñada para evitar la estigmatización pero que, según expertos como Juan Cruz Perusia (CIPPEC), limita el análisis independiente y el uso de evidencia por parte de las familias y la comunidad educativa