La UIA advierte por una industria en tres velocidades y pide bajar tasas

La central fabril alertó por la caída del empleo industrial y el deterioro de las pymes en su segunda reunión de junta directiva del año. La producción bajó 3,2% interanual en enero y el sector perdió casi 39.000 puestos formales durante 2025.

Martín Rappallini, presidente de la UIA

La Unión Industrial Argentina (UIA) volvió a encender las alarmas sobre la actividad fabril. En su segunda reunión de Junta Directiva del año, la entidad presentó un diagnóstico preocupante: una industria partida en tres velocidades, con caída del empleo, pymes bajo presión y creciente competencia importada.

Los números que preocupan a la UIA: la producción industrial cayó 3,2% interanual en enero. En todo 2025 se perdieron 38.971 puestos de trabajo industrial formal. Más de la mitad de las pymes reportó caídas en producción y ventas.


El informe fue presentado por el Centro de Estudios de la UIA (CEU), que también registró una suba mensual del 3,1% respecto de diciembre en la medición desestacionalizada. Sin embargo, la lectura de la entidad es clara: ese rebote no alcanza para hablar de recuperación homogénea.

Tres velocidades, un mismo sector

La UIA describe una industria fracturada en tres franjas bien diferenciadas. En el primer grupo aparecen los sectores que crecen impulsados por el agro y la energía. En el segundo, los rubros que logran sostenerse gracias a una demanda más inelástica. Y en el extremo más golpeado, las actividades afectadas por la retracción del consumo interno y la mayor presión de los productos importados.

El empleo, el punto más sensible

Solo en diciembre, el sector perdió 5.302 puestos de trabajo formales respecto al mes anterior. En el acumulado de 2025, la contracción llegó a 38.971 empleos. Para la UIA, ese número confirma que la debilidad productiva ya se trasladó con fuerza al mercado laboral.

La situación de las pequeñas y medianas industrias es aún más delicada. Más de la mitad de las pymes encuestadas por el CEU reportó caídas tanto en producción como en ventas, con la baja demanda interna como principal limitante, y retrocesos generalizados en sus indicadores de desempeño.

Qué reclama la UIA

Con ese panorama como telón de fondo, la conducción empresaria reiteró sus pedidos al Gobierno. La central fabril insistió en la necesidad de bajar tasas para impulsar el crédito productivo y en avanzar con políticas que reactiven el consumo. El argumento es directo: sin demanda y con financiamiento caro, la industria pierde margen tanto para sostener operaciones como para invertir.

La UIA también puso sobre la mesa un planteo de fondo: para competir con los productos importados, el sector necesita un entorno de costos y reglas comparable al de los países desde donde llegan esas mercaderías.

Una nueva conducción, el mismo mensaje

La reunión fue la primera con María Laura Bermúdez al frente de la dirección ejecutiva de la entidad. Más allá del cambio de conducción, el mensaje de la junta fue consistente: la industria sigue siendo un actor central en empleo formal, innovación, agregado de valor y desarrollo federal, y la discusión no puede limitarse a la situación de las fábricas sino que debe abarcar el entramado productivo que sostiene al país entero.

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