Hungría bloquea millonario préstamo a Ucrania

Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, condicionó el desembolso de 90.000 millones de euros al restablecimiento del suministro de petróleo ruso. Bruselas acusa al mandatario de romper los acuerdos de cooperación por intereses electorales internos.

Orbán pierde después de 16 años en el poder

El Consejo Europeo terminó este jueves sin un acuerdo unánime para activar el salvavidas financiero destinado a Kiev. Durante una reunión de 90 minutos en Bruselas, el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ratificó su veto al préstamo de 90.000 millones de euros que ya había recibido luz verde política el pasado diciembre.

La decisión generó una tensión diplomática sin precedentes entre los Estados miembros, quienes calificaron la postura húngara como una violación a los tratados de buena fe de la Unión Europea (UE).

El núcleo del conflicto reside en el oleoducto Druzhba, la principal vía de suministro de crudo ruso hacia Europa Central. Orbán sostuvo que no apoyará ninguna ayuda financiera para Ucrania mientras el flujo de petróleo permanezca interrumpido tras un bombardeo ocurrido en enero.

Para el mandatario húngaro, el acceso a esta energía es una cuestión de supervivencia económica, desestimando las críticas de sus homólogos que ven en este bloqueo una maniobra política de cara a las elecciones del 12 de abril.

A diferencia de otras cumbres, el líder húngaro no estuvo solo. El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, se sumó a la negativa de firmar las conclusiones relativas al apoyo militar y financiero.

Ambos líderes sostuvieron que sus países enfrentan un riesgo existencial por la falta de suministro energético, y exigieron que técnicos de la UE realicen una inspección en territorio ucraniano para verificar el estado de la infraestructura dañada.

Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, lideró el frente de los 25 países restantes que sí avalan el desembolso. Costa describió la conducta del gobierno húngaro como inaceptable y subrayó que la reparación del sistema depende de las capacidades técnicas en zona de guerra y no de un chantaje político.

Pese a que se anunció un plan para restaurar el oleoducto en un plazo de 45 días, Orbán insistió en que mantendrá su posición hasta que el crudo llegue a las refinerías húngaras.

La parálisis del préstamo afecta directamente la solvencia de Ucrania en un momento crítico del conflicto con Rusia. La alta representante para Política Exterior, Kaja Kallas, advirtió que la unidad del bloque se encuentra comprometida.

Aunque la Comisión Europea explora alternativas legales para eludir el veto húngaro, la estructura presupuestaria de la UE obliga a que las garantías financieras se aprueben por unanimidad, otorgando a Budapest una palanca de presión que ha agotado la paciencia diplomática de las potencias continentales.

La resolución de este conflicto energético y financiero queda ahora supeditada a los avances técnicos en el terreno y a la capacidad de negociación de Costa. ¿Podrá la Unión Europea encontrar una vía para financiar a Ucrania sin ceder a las demandas energéticas de sus socios díscolos, o asistimos a una fractura permanente en el principio de solidaridad comunitaria?

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