EE.UU. afirma haber neutralizado amenaza de Irán en el estrecho de Ormuz

El almirante Brad Cooper confirmó la destrucción de centros de inteligencia y radares clave, en un intento por estabilizar los precios del crudo que superan los 105 dólares.

En una semana marcada por la máxima tensión en las rutas comerciales de Oriente Medio, el ejército de Estados Unidos ha anunciado un avance significativo en su campaña militar.

Según declaraciones del almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), la capacidad de Teherán para hostigar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz ha quedado “reducida” tras una serie de bombardeos de precisión contra objetivos estratégicos.

La operación se centró en una instalación subterránea fortificada situada en la costa iraní, donde se almacenaban misiles de crucero destinados a bloquear el paso de buques cisterna. El uso de armamento especializado fue clave para el éxito de la misión, empleando bombas antibúnker de 5.000 libras (más de 2 toneladas).

Desarticulación de la inteligencia naval

El impacto del ataque no se limitó únicamente a la destrucción de armamento pesado. El almirante Cooper detalló que la incursión afectó la infraestructura de vigilancia que Irán utilizaba para controlar el área.

“No solo destruimos la instalación, sino que también acabamos con sitios de apoyo de inteligencia y repetidores de radar de misiles que se utilizaban para monitorear los movimientos de los barcos”, declaró el jefe del CENTCOM a través de un mensaje en video.

Como consecuencia directa, el alto mando militar subrayó que “la capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y sus alrededores está reducida”, asegurando además que las fuerzas norteamericanas no cesarán en la persecución de estos objetivos militares.

El petróleo y el tablero político

Este despliegue de fuerza ocurre en un contexto económico crítico. El precio del barril de Brent ha escalado por encima de los 105 dólares, acumulando un aumento del 50% en el último mes.

La presión sobre la Casa Blanca para garantizar el suministro energético mundial es total. En este escenario, el presidente Donald Trump ha mantenido su postura crítica hacia sus aliados de la OTAN, a quienes volvió a calificar de “cobardes”, instándolos a asumir responsabilidades en la seguridad del estrecho.

Pese a la contundencia de las cifras —con más de 8.000 objetivos militares atacados y 130 buques iraníes neutralizados en tres semanas—, Trump sugirió que el fin de la intervención podría estar cerca, mencionando la posibilidad de “reducir” los esfuerzos militares si se consideran cumplidos los objetivos de seguridad.

Sin embargo, el uso de bombas de 5.000 libras, aunque menos potentes que las empleadas el año pasado contra instalaciones nucleares, deja claro que la capacidad de destrucción de Washington sigue siendo el principal argumento en la región.

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