El grave episodio de violencia ocurrido en la Escuela N° 440 Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde un alumno protagonizó una agresión armada, ha puesto en jaque la capacidad de respuesta del Estado. Para la doctora en Pedagogía Adriana Puiggrós, quien conversó especialmente con La Redacción sobre este suceso, las intervenciones oficiales suelen ser insuficientes y tardías. “No alcanza de ninguna manera el equipo interministerial que mande el gobierno post tragedia”, sentenció la especialista, subrayando que el problema es estructural: “Falta efectivamente una política de fondo, pero no solo en la formación docente”.
Puiggrós enfatizó que, ante un hecho de esta magnitud, es imperativo analizar el contexto profundo del agresor antes de emitir juicios apresurados. “Hay que ver muy bien cuál era la personalidad del alumno que comete la tremenda agresión, cuál es su historia familiar, cuál es el medio”. Sin embargo, advirtió que el foco debe estar en lo que la sociedad le propone a esa juventud y en el quiebre de las promesas de ascenso social: “Hay que ver muy especialmente qué es lo que la sociedad le ofrece, porque la mentira de ‘si te esfuerzas lo vas a poder hacer solo’ ya no se sostiene”. Según la académica, este discurso del mérito choca con una realidad donde las posibilidades de sostener los estudios o conseguir trabajo son casi nulas para el adolescente.
Desfinanciamiento: Un mínimo histórico
La crisis de violencia escolar no puede desvincularse de la situación financiera crítica que atraviesa el sistema. La pedagoga denunció un “desfinanciamiento enorme de la educación pública”. Esta lectura coincide con datos estadísticos recientes: según el informe “Financiamiento provincial” de Argentinos por la Educación (elaborado por O. Giordano, M. Alzú y M. Nistal), la inversión educativa ha caído en casi todo el país. El contraste con el Gobierno Nacional es feroz: el presupuesto nacional sobre el PBI cayó al 0,82% en 2025 y se proyecta un mínimo histórico de apenas 0,73% para este 2026.
Este escenario de ajuste alimenta lo que Puiggrós describe como una “violencia del Estado hacia la sociedad” y un “clima de hostigamiento general”, potenciado por la “proliferación del uso de armas sin ningún control público estatal”. En este contexto, la idea de la escuela como un lugar de resguardo absoluto entra en crisis. “La idea de la escuela como refugio es bastante cuestionable porque la escuela siempre enseña, siempre enseñó, con lo cual no es nunca solo un refugio”, explicó, señalando que la institución es hoy un espacio atravesado por la desconfianza de sectores medios y bajos golpeados por la economía.
El desafío de recuperar el vínculo
Para revertir este escenario, Puiggrós sostiene que es imperativo recuperar la humanidad en el trato cotidiano, algo difícil de lograr cuando el docente está en la misma situación de vulnerabilidad que las familias. “Es muy difícil en este clima de pocos cuidados por el otro detectar realmente qué le está pasando a un chico”, advirtió. Sin embargo, dejó un mensaje final sobre la importancia del vínculo afectivo: “El cariño, el amor, el expresarles cariño y protección, expresarlo, es muy, muy importante para que no se deterioren los adolescentes y no lleguen a situaciones como estas”.