Sangre en el baño y dermotest positivo: las pruebas contra el tirador de Santa Fe

La Policía Científica halló cartuchos, una canana y manchas de sangre en los sanitarios de la Escuela N°40. El peritaje confirmó restos de pólvora en las manos del adolescente de 15 años. El crudo relato de una testigo: “Le apuntó al pecho y cayó en seco”.

Ian Cabrera, la víctima del tiroteo en una escuela de San Cristóbal
Ian Cabrera, la víctima del tiroteo en una escuela de San Cristóbal

La investigación por la tragedia en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal avanzó con celeridad tras el despliegue de Criminalística. Los peritajes confirmaron que el ataque se inició en el baño de varones y culminó en el patio norte, donde quedó el cuerpo de la víctima, Ian Cabrera (13). El agresor, identificado como G.C. (15), dio positivo en el dermotest, confirmando que fue quien accionó la escopeta calibre 12.

“Le apuntó al pecho”: el relato del horror

Fernanda, alumna de quinto año y testigo presencial, reconstruyó la secuencia que terminó con la vida de Cabrera. Según su testimonio, todo comenzó con una explosión que confundieron con la caída de un matafuegos. “Vi cómo salen dos nenes del baño; uno se agarraba el hombro porque le dolía. El agresor salió con la escopeta, le apuntó al pecho y le pegó un tiro”, relató la adolescente en estado de shock.

El caos se apoderó del patio interno mientras los salones permanecían cerrados. Ante las detonaciones, los estudiantes iniciaron una huida desesperada: “Muchos saltaron por las ventanas rompiendo los vidrios”, describió Fernanda, quien logró refugiarse en la sala de profesores junto a los docentes que se encontraban cuerpo a tierra.

El rastro de pólvora y el hallazgo del arma

Los efectivos de la Policía de Santa Fe realizaron un levantamiento de rastros con cintas adhesivas en las manos, cuello y cara del sospechoso. El dermotest arrojó un resultado positivo inapelable: G.C. tenía residuos de defenilamina, compatibles con el uso de armas de fuego.

En el baño de varones, el escenario era dantesco. Los peritos secuestraron una canana con cartuchos 12/70, vainas servidas y un buzo negro que el joven habría intentado descartar. La escopeta fue hallada finalmente sobre la vereda del establecimiento, luego de que un asistente escolar lograra reducir al tirador en un acto de heroísmo que evitó que ingresara a la sala de profesores.

Una comunidad quebrada

“No puedo sacarme de la cabeza lo que vi; el nene estaba en un charco enorme de sangre”, sentenció la alumna sobreviviente. Mientras la Justicia de Menores interviene en el caso, el Ministerio de Educación analiza el entorno del atacante, quien habría utilizado una escopeta perteneciente a su abuelo. La escuela, la más emblemática de San Cristóbal, permanece acordonada y bajo custodia policial permanente.

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