La Autoridad Nacional de Gestión de Desastres de Afganistán (ANDMA) confirmó que el número de víctimas mortales por las recientes inundaciones aumentó a 77 personas.
Los incidentes, registrados desde el 25 de marzo, incluyeron inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra y descargas eléctricas que afectaron a gran parte del territorio afgano y la provincia paquistaní de Khyber Pakhtunkhwa.
En Afganistán, el portavoz de la ANDMA, Hafiz Mohammad Yousaf Hammad, detalló que las provincias de Parwan, Maidan Wardak, Daykundi y Logar sufrieron los mayores daños.
El funcionario informó que, además de los fallecidos, al menos 49 personas resultaron heridas. El impacto material fue severo: 130 viviendas destruidas totalmente y 438 sufrieron daños parciales, dejando a unas 1.130 familias damnificadas.
Por su parte, en Pakistán, las autoridades reportaron al menos 17 fallecidos, entre los cuales se encontraban 14 menores de edad. Las muertes ocurrieron principalmente por el colapso de techos y paredes en viviendas precarias tras cinco días de precipitaciones ininterrumpidas.
Ambos países figuran en los índices de Naciones Unidas como las naciones más vulnerables ante fenómenos meteorológicos extremos derivados del cambio climático.