La muerte de Alejandro Zalazar por una sobredosis de propofol y fentanilo destapó una red de uso indebido de insumos médicos. Los principales acusados son Hernán Boveri y Delfina Lanusse, profesionales del Hospital Italiano ahora procesados por administración fraudulenta.
Dato explosivo: La Justicia investiga si los médicos cobraban por organizar las llamadas “Propo fest”, donde se garantizaban “viajes controlados” bajo vigilancia profesional.
Boveri era un anestesiólogo de trayectoria, referente en foros científicos internacionales como EuroSIVA. Su perfil académico le otorgaba un prestigio que hoy se desmorona: tras el inicio de la causa, fue apartado de su cargo en el Hospital Italiano de forma inmediata.
Trayectoria académica y roles en el hospital
Por su parte, Delfina Lanusse es una residente de tercer año egresada de la Universidad Austral. Conocida en su entorno como “Fini”, tuvo un paso previo por carreras de negocios antes de decidirse por la medicina en 2023, donde se especializó en procedimientos anestésicos.
La investigación judicial, liderada por el fiscal Lucio Herrera, detectó que los fármacos hallados en el departamento de la víctima fatal provenían del stock del Hospital Italiano. Esto vincula directamente a Boveri y Lanusse con la sustracción de los insumos.
Ambos profesionales fueron indagados vía Zoom durante el mes de marzo. En sus declaraciones, negaron los cargos y aseguraron que presentarán escritos probatorios. Sin embargo, el juez Martín Sánchez Sarmiento ya les dictó la prohibición de salida del país.
Las “Propo fest” y el consumo recreativo
El foco de la pesquisa está puesto en las fiestas privadas donde se consumían anestésicos con fines recreativos y sexuales. Según testimonios, los imputados actuaban como “controladores”, encargados de intervenir con equipos médicos si algún asistente sufría un paro respiratorio.
Se investiga si existía una red de comercialización de estos “servicios de monitoreo” dentro de un circuito cerrado de médicos y allegados. Los audios viralizados sugieren que el propofol era la droga estrella de estos encuentros por su capacidad de generar relajación extrema.
La causa continúa avanzando sobre el origen y destino de las drogas tangibles. Mientras tanto, la comunidad médica sigue conmocionada por el uso de tecnología de alta complejidad para prácticas que terminaron con la vida de un joven residente en su propio domicilio.