En una maniobra para retomar el control de la agenda pública, Javier Milei decidió presidir personalmente la reunión de Gabinete de este lunes, desplazando la conducción inicial prevista para Manuel Adorni. El gesto busca emitir una señal de unidad inquebrantable ante la investigación por presunto enriquecimiento ilícito que salpica al ministro coordinador.
Ejes de la contraofensiva oficial:
Respaldo jerárquico: Milei y Karina Milei ratificaron su confianza en Adorni tras los abrazos públicos en el acto de Malvinas.
Estrategia de silencio: El funcionario declinó dar explicaciones amparándose en el secreto de sumario, postergando cualquier aclaración patrimonial hasta el 31 de mayo.
Reordenamiento: Adorni iniciará hoy reuniones bilaterales con Alejandra Monteoliva (Seguridad) y seguirá mañana con Salud y Defensa.
La lupa judicial sobre Caballito
Mientras el Gabinete sesionaba, la causa que instruyen el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita sumó un capítulo determinante. Este miércoles deberá declarar la escribana que intervino en la compra del departamento de Adorni en Caballito.
La Justicia investiga una hipoteca de 200.000 dólares otorgada por las mismas vendedoras del inmueble, una maniobra que despertó sospechas sobre el origen de los fondos. A esto se suman las revelaciones sobre una casa en el country Golf Indio Cua y los vuelos privados de su esposa, Bettina Angeletti, a Punta del Este y Nueva York.
Un Gabinete en guardia
Del cónclave participaron figuras centrales como Luis Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Desregulación) y Santiago Caputo (Asesor). El objetivo del equipo libertario es encapsular el escándalo Adorni bajo la premisa de que “todo quedará aclarado” con la próxima declaración jurada, evitando que la polémica esmerile la gestión legislativa de la semana.
A pesar del hermetismo, el Gobierno no ha presentado hasta el momento comprobantes que desmientan los gastos bajo sospecha, delegando toda la defensa en la resolución de los tribunales de Comodoro Py.