La Justicia de Mendoza dio un paso determinante en una causa que conmociona al ámbito deportivo provincial. Seis jugadoras de hockey del Club Alemán, de entre 21 y 32 años, fueron imputadas por el fiscal Mauro Perassi bajo el cargo de abuso sexual simple agravado por la participación de dos o más personas. La denuncia, radicada por una adolescente que entonces tenía 16 años, describe un escenario de vejaciones con claras connotaciones sexuales bajo la excusa de un “rito de iniciación” por su ascenso a la primera división.
El hecho, que tuvo lugar el 21 de abril de 2023, había sido desestimado inicialmente por la fiscalía al considerar que otras menores involucradas no se sintieron afectadas. Sin embargo, la persistencia de la familia de la víctima y la visibilización mediática permitieron reabrir el expediente, que hoy señala a un total de diez deportistas.
El crudo relato de la víctima
Según el testimonio de la denunciante, los hechos ocurrieron al finalizar un entrenamiento en la sede del club en Guaymallén. La adolescente fue obligada a ingresar al vestuario, donde diez jugadoras mayores la esperaban. Allí, fue forzada a quedar en calzas y cubrirse el pecho únicamente con papel.
Bajo la orden de “ahora ladrá, sos un perro”, la víctima fue obligada a desplazarse en cuatro patas con los ojos vendados con toallitas femeninas. El relato describe actos de una degradación absoluta: le introdujeron una salchicha a la fuerza en la boca, le entregaron un preservativo con un líquido blanco que la obligaron a ingerir y, finalmente, denunció: “Me tocaron y me metieron una morcilla entre la calza y la bombacha; me resistía y no me dejaban que me la quitara”. Todo el proceso fue filmado por las agresoras.
Negación y resistencia institucional
Tras el episodio, el plantel superior habría intentado imponer un pacto de silencio, calificando la agresión como una “mecánica del equipo”. La respuesta institucional del Club Alemán también ha sido cuestionada: aunque se prohibieron los ritos de iniciación a futuro, la comisión directiva levantó las sanciones internas contra las acusadas, quienes continúan representando a la institución mientras no haya una condena firme.
Por el contrario, la víctima sufrió un proceso de aislamiento y hostigamiento por parte del grupo, lo que la obligó a abandonar no solo el club, sino también la práctica del hockey sobre césped.
“Fue un juego”: La defensa de las acusadas
En un intento por minimizar los hechos, el entorno de las imputadas ha salido a los medios a cuestionar la veracidad del abuso. La madre de una de las jugadoras acusadas definió el episodio como “un juego entre amigas” y una “fiesta”, argumentando que los padres estaban al tanto de que el bautismo ocurriría. “El solo hecho de que haya una morcilla no quiere decir que sea aberrante”, llegó a declarar, intentando desacreditar el testimonio de la adolescente.
El próximo martes, las cuatro jugadoras restantes deberán presentarse ante el Polo Judicial para ser notificadas de sus imputaciones. Mientras tanto, el caso reabre el debate sobre la naturalización de la violencia en el deporte y la urgencia de erradicar prácticas arcaicas que, lejos de “unir” a los equipos, operan como mecanismos de abuso de poder y vulneración de derechos.