El debate por la actualización de la Ley de Semillas en Argentina sumó un nuevo capítulo de conflicto tras las declaraciones de la Asociación Civil de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor).
La entidad, que nuclea a agricultores de Tucumán, Salta, Santiago del Estero y Catamarca, emitió un duro comunicado donde rechazó la adhesión al convenio internacional UPOV 91 y denunció un esquema de beneficios concentrados para las grandes industrias del sector.
Hugo Meloni, presidente de Apronor, sostuvo que el discurso oficial que atribuye el freno en la producción a la antigüedad de la ley vigente es incorrecto. Según el dirigente, el factor que realmente condiciona el crecimiento del campo son los derechos de exportación (retenciones).
En este sentido, la entidad solicitó al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que no se favorezca a sectores específicos mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) mientras se mantiene la presión impositiva sobre los productores primarios.
El modelo brasileño bajo la lupa
Uno de los ejes centrales del reclamo radica en la comparación con Brasil. Los productores señalaron que el país vecino duplicó su producción de granos en la última década bajo el marco del convenio UPOV 78, el cual protege el “uso propio”.
Esta práctica permite a los agricultores reservar parte de su cosecha para la siembra siguiente sin pagar regalías, un derecho que, según Apronor, el esquema UPOV 91 busca restringir severamente para aumentar la recaudación de las compañías semilleras.
La entidad también manifestó su preocupación por lo que consideran una “connivencia” entre el Estado y las empresas privadas. El comunicado destacó que varios funcionarios en organismos de control provienen de las filas de las principales semilleras del mercado.
El escenario, según los agricultores, explicaría la disparidad en los controles: rigurosidad extrema y multas millonarias en cultivos como soja y trigo, frente a una aparente desprotección en el mercado de maíz, donde enfermedades como el achaparramiento (spiroplasma) afectaron gravemente los rendimientos en el norte argentino (NOA).