Una potente explosión en una carretera de la zona impactó de lleno contra más de una decena de vehículos, dejando un saldo inicial de 10 muertos y 12 heridos de gravedad. El atentado ocurre en un clima de máxima sensibilidad, a solo cinco semanas de que los colombianos acudan a las urnas para elegir un nuevo presidente.
“Se espera que sean muchos más”
La magnitud del desastre en Piendamó fue confirmada por los servicios de emergencia, quienes aún trabajan entre los restos humeantes de los vehículos volcados.
Una trabajadora del cuerpo de bomberos local relató con crudeza la situación a la agencia AFP: “Hasta ahora hay 10 muertos y 12 heridos de gravedad. Pero se espera que sean muchos más”.
Mientras tanto, equipos de rescate intentan localizar a personas desaparecidas entre los escombros y la vegetación circundante.
El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, difundió imágenes estremecedoras que muestran la violencia del impacto, con cráteres en la vía y testigos que aseguran haber sido desplazados varios metros por la onda expansiva. Las autoridades atribuyen este acto de terror a las disidencias de las FARC lideradas por Iván Mordisco, el criminal más buscado del país.
La furia de Petro y el factor “Iván Mordisco”
El presidente Gustavo Petro reaccionó de inmediato a través de sus redes sociales, utilizando un tono de dureza inédito para su gestión.
“Los que atentaron y mataron (…) son terroristas, fascistas y narcotraficantes”, sentenció el mandatario, quien además dio una orden directa a su cúpula militar: “Quiero los mejores soldados para enfrentarlos”.
Este ataque no es un hecho aislado. Según el comandante de las Fuerzas Militares, Hugo López, se han registrado 26 ataques en los últimos dos días en los departamentos del Valle del Cauca y el Cauca.
El Gobierno parece haber agotado sus instancias de diálogo tras los intentos fallidos de negociar la paz en 2022, mientras que el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó un refuerzo masivo de tropas en la región.
Elecciones bajo la sombra del magnicidio
La ofensiva guerrillera busca desestabilizar los comicios del próximo 31 de mayo, una campaña que ya estaba marcada por el luto tras el magnicidio de Miguel Uribe en junio de 2025. Los principales candidatos —el favorito Iván Cepeda y los derechistas Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia— han denunciado amenazas y hoy cuentan con esquemas de seguridad reforzados.
En Colombia, el uso de la violencia como herramienta de presión electoral vuelve a ser una realidad trágica que el Estado intenta contener con blindaje militar.