El 13 de junio de 2025, en el cuartel Myer-Henderson, cerca del Pentágono, cuatro altos ejecutivos de las principales empresas tecnológicas del mundo se pusieron por primera vez un uniforme camuflado y juraron como miembros del Executive Innovation Corps del Ejército de Estados Unidos. Lo hicieron como tenientes coroneles de la Reserva, un rango que en condiciones normales requiere hasta 20 años de carrera militar. Ellos lo alcanzaron en cuatro semanas.
- Los cuatro ejecutivos militarizados son: Andrew Bosworth (Meta), Shyam Sankar (Palantir), Kevin Weil (OpenAI) y Bob McGrew (ex OpenAI).
- La IA ya fue usada para selección de blancos de misil sin intervención humana en Gaza e Irán, según el artículo.
- Peter Thiel, CEO de Palantir, se reunió con Javier Milei en Casa Rosada y avanza en contratos para cruzar bases de datos del Estado argentino.
El nuevo complejo militar-digital
El cuerpo al que se integraron estos ejecutivos fue diseñado, según su descripción oficial, para “fusionar los conocimientos tecnológicos más avanzados con la innovación militar”. Sus integrantes mantienen sus cargos en las empresas privadas y dedican apenas 120 horas anuales al servicio militar, a distancia. No abandonan sus oficinas. No exponen el pellejo en ningún campo de batalla.
Lo que sí hacen es tomar decisiones tecnológicas con consecuencias letales. Este modelo borra los límites entre lo civil y lo militar, y entre lo estatal y lo privado, en una confluencia que, según analistas, no tiene precedentes en la historia reciente.
IA en el campo de batalla
El primer uso masivo documentado de inteligencia artificial para la selección de blancos de misil sin intervención humana ocurrió durante los bombardeos en la Franja de Gaza. Ese entrenamiento de los algoritmos tuvo continuidad en la guerra en Irán. Según una investigación del diario The Guardian, el bombardeo a una escuela primaria en Minab —donde murieron cerca de un centenar de niñas— habría sido producto de una falla en el sistema Maven, operado con tecnología de Palantir.
El software en cuestión es Gotham, la herramienta que Palantir provee al Departamento de Defensa de EE.UU. para la selección de objetivos militares. Los contratos de la empresa con las fuerzas armadas norteamericanas ascienden a 10.000 millones de dólares. OpenAI, por su parte, tiene acuerdos con el Pentágono por 200 millones de dólares.
El giro ético de Silicon Valley
Hasta hace pocos años, varias de estas compañías evitaban activamente la asociación pública con fines bélicos. En 2018, miles de empleados de Google protestaron contra el Proyecto Maven del Departamento de Defensa, que usaba algoritmos de la empresa para guiar ataques con drones. Google canceló el contrato y se prohibió a sí mismo ese tipo de desarrollos. Palantir ocupó su lugar.
Desde 2023, unas treinta firmas tecnológicas flexibilizaron o abandonaron sus compromisos de seguridad ética. OpenAI revirtió su prohibición explícita de trabajar con fines militares. El CEO de Palantir, Alex Karp, lo sintetizó sin eufemismos: “Solo hay dos culturas que van a ganar… si no somos nosotros quienes controlamos la violencia, no dictaremos el estado de derecho”.
Thiel en Argentina
El creador de Palantir, Peter Thiel, visitó Casa Rosada el jueves pasado y se reunió con el presidente Javier Milei. Según trascendió, se avanza en la contratación de la empresa para tareas de inteligencia que incluirían el cruce de bases de datos del Estado argentino: desde el ARBA hasta el Renaper, en línea con lo previsto en el artículo 15 del decreto de la SIDE 941/25, que contempla la creación de la Comunidad de Inteligencia Nacional (CIN).
No es el primer vínculo de Thiel con el país: adquirió recientemente una mansión en Barrio Parque de 1.600 metros cuadrados por 12 millones de dólares, una de las operaciones más grandes en el segmento premium de los últimos años.