Una investigación liderada por la Universidad de Cambridge y la UCLA ha encendido las alarmas sobre el futuro climático del planeta. Tras cuatro décadas de observaciones directas, científicos documentaron que el avance de aguas profundas cálidas hacia la Antártida dejó de ser una hipótesis para convertirse en una realidad que amenaza con desestabilizar las mayores masas de hielo de la Tierra.
El fenómeno se centra en la denominada “agua profunda circumpolar”, una masa oceánica templada que está logrando filtrarse por debajo de las plataformas de hielo. Al derretirlas desde su base, estas estructuras pierden su capacidad de actuar como “frenos naturales”, permitiendo que los glaciares interiores avancen sin control hacia el océano.
Claves del impacto en el nivel del mar:
Cifra catastrófica: Si el hielo antártico colapsara por completo, el nivel del mar global subiría 58 metros.
Derretimiento invisible: El proceso ocurre bajo la superficie, donde el agua cálida debilita la estructura interna del hielo.
Datos reales: El estudio utilizó aprendizaje automático para analizar 40 años de datos de barcos y boyas autónomas Argo.
Rol del Océano Austral: Esta región absorbe más del 90% del calor adicional generado por el calentamiento global.
El fin del “escudo” de agua fría
Históricamente, las plataformas de hielo antárticas estaban protegidas por capas de agua extremadamente fría y densa. Sin embargo, el ascenso global de las temperaturas ha reducido la formación de este “escudo” natural. La profesora Sarah Purkey, de la Scripps Institution of Oceanography, comparó la situación actual con “abrir el grifo del agua caliente” directamente debajo de la plataforma continental.
Este cambio en la circulación oceánica no solo afecta el nivel de los océanos. Los expertos señalan que también impacta en la circulación de vuelco meridional (AMOC), una corriente vital para la distribución de nutrientes y el almacenamiento de carbono a nivel global.
Consecuencias para el sistema climático
Joshua Lanham, autor principal del estudio, subrayó que estas modificaciones tienen implicaciones que trascienden la región polar. El Océano Austral es fundamental para regular el calor del planeta, y cualquier alteración en su dinámica repercute en el ciclo global de carbono.
El IPCC ya había anticipado que el aporte de agua dulce por el deshielo reduciría la formación de aguas densas. Ahora, las pruebas físicas confirman que el proceso está en marcha. La desestabilización de la Antártida no es solo una preocupación ambiental a futuro, sino un proceso activo que pone en riesgo inminente la geografía de todas las ciudades costeras del mundo.