El presidente Javier Milei arremetió contra la figura de John Maynard Keynes a 80 años de su fallecimiento. El mandatario definió al autor de la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero como un genio, pero “un genio al servicio del mal”.
“Panfleto económico”
Para el mandatario argentino, la obra cumbre de Keynes no es más que un “panfleto económico de pésima calidad escrito en favor de políticos ladrones, mesiánicos y corruptos”.
Según su perspectiva, el texto no solo distrajo el análisis económico durante décadas, sino que sirvió como un puente ideológico hacia regímenes totalitarios.
Milei sostiene que Keynes, en su afán por la acción inmediata, terminó validando estructuras colectivistas: “En el prólogo de la edición en alemán, mientras desprecia al liberalismo hace una oda al totalitarismo nazi/fascista, mientras que en el segundo capítulo dedicado a la inversión romantizaba con el socialismo”.
La “destrucción” del análisis técnico
El corazón de la crítica de Milei es técnico-monetario. Acusa a Keynes de ignorancia al tratar la tasa de interés como el “precio del dinero”, cuando en realidad es un mecanismo de coordinación intertemporal.
Para el presidente, Keynes logró “destruir la intertemporalidad del modelo wickselliano y con ello los precios basados en la teoría subjetiva del valor”.
Bajo este marco, Milei argumenta que el modelo keynesiano es un “engendro” que permite a los políticos justificar estropicios monetarios:
Multiplicador del gasto: Utilizado para violar la restricción presupuestaria.
Animal spirits: Una forma de borrar la tasa de interés de la función de inversión.
Inflación: Una consecuencia inevitable de un modelo que ignora el paso del tiempo.
El Maquiavelo de la economía
La reflexión final del presidente establece una analogía histórica punzante. Para Milei, la influencia de Keynes ha sido tóxica para la libertad económica de la misma manera que ciertas doctrinas lo fueron para la ética republicana.
“John Maynard Keynes es a la economía lo que Nicolás Maquiavelo a la política. Es decir, Maquiavelo es todo lo que está mal en política y Keynes su letal herramienta”.
En definitiva, la columna de Milei no solo busca debatir teoría económica, sino denunciar lo que él considera la base científica del populismo moderno, señalando que, aunque la Gran Depresión fue el escenario, el remedio keynesiano terminó siendo “infinitamente peor que la enfermedad”.