Boca va a Guayaquil: entre la calculadora y un árbitro polémico

El equipo de Úbeda busca encaminar su clasificación a octavos ante Barcelona SC, en una noche donde los números y un arbitraje con historia propia se roban el protagonismo.

Juan Román Riquelme, presidente de Boca. Archivo Agencia Noticias Argentinas.

Boca Juniors se encuentra en Guayaquil con un objetivo que no admite distracciones: enderezar el rumbo en el Grupo D de la Copa Libertadores 2026. Tras el tropiezo en tierras brasileñas que dejó la zona al rojo vivo, el Xeneize enfrenta esta noche a Barcelona SC, el rival más relegado del grupo, con la obligación de sumar para no quedar condicionado por resultados ajenos.

El laberinto del Grupo D

A día de hoy, la zona es un auténtico rompecabezas de paridad. Universidad Católica, Boca y Cruzeiro comparten la cima con 6 unidades cada uno. Por diferencia de gol (+3), el conjunto de la Ribera se ubica en el segundo escalón, apenas por debajo de los chilenos. En este escenario, la matemática para el equipo capitaneado por Leandro Paredes es clara pero exigente:

  • El número mágico: Si Boca logra cosechar 7 de los 9 puntos que restan en disputa, sellará su pasaje a los octavos de final sin depender de nadie.

  • La zona gris: Sumar 6 puntos lo dejaría con un pie adentro, aunque obligaría a mirar de reojo el duelo entre Cruzeiro y la Católica para evitar sorpresas de último minuto.

La buena noticia para Claudio Úbeda es el calendario. Luego de la excursión por el Monumental Banco Pichincha, Boca definirá su suerte en La Bombonera, un estadio que se ha vuelto una fortaleza inexpugnable: no pierde allí por el certamen continental desde diciembre de 2020.

Betancur: un viejo conocido (y no por las buenas)

Sin embargo, el clima de optimismo se ve matizado por la designación arbitral. El colombiano Carlos Betancur será el encargado de impartir justicia. Si bien es su debut absoluto dirigiendo a la Primera División del Xeneize, su nombre despierta escalofríos en los pasillos de Brandsen 805 por un antecedente cercano en las categorías formativas.

Betancur fue el juez de la final de la Copa Libertadores Sub 20 entre Boca y Flamengo. Aquella tarde, el referí omitió sancionar un brutal planchazo de Lucyan al pecho de Jerónimo Campos, una jugada que, a ojos de todo el mundo, merecía la tarjeta roja directa. Su estilo permisivo y la falta de llamado del VAR en jugadas determinantes marcaron a fuego aquel encuentro que terminó en manos brasileñas.

Una parada clave

Boca llega a Ecuador sabiendo que ganar no solo es una necesidad estadística, sino también un golpe de autoridad anímico. Con el arbitraje bajo la lupa y la calculadora en la mano, el Xeneize intentará que la noche de Guayaquil sea el trampolín definitivo hacia la siguiente fase. El silbatazo inicial a las 21.00 marcará el comienzo de una jornada donde se juega mucho más que tres puntos.

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