Renunció el titular de la obra social de las Fuerzas Armadas tras dos meses de gestión

El general Sergio Maldonado renunció a la presidencia de la obra social militar tras dos meses de gestión. La salida ocurre en medio de deudas millonarias, cortes de servicios y malestar por el uso de fondos operativos para sanear el organismo.

Carlos Presti, Ministro de Defensa en OSFA. Foto: Ministerio de Defensa

El general de brigada Sergio Maldonado presentó su renuncia irrevocable a la presidencia de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), en un contexto de extrema fragilidad financiera y suspensión de servicios médicos básicos en diversos puntos de Argentina. Aunque el oficial fundamentó su salida en razones de índole personal, su alejamiento se produce mientras la entidad acarrea un pasivo que supera los 210.000 millones de pesos y enfrenta fuertes cuestionamientos por la falta de cobertura para el personal en actividad y retirado. Esta dimisión representa la primera baja de peso en la estructura del Ministerio de Defensa que conduce Carlos Alberto Presti, quien apenas en marzo pasado había confiado a Maldonado la tarea de conducir el organismo.

La delicada situación de la prestadora de salud se ha visto agravada por una polémica interna respecto al financiamiento del déficit; recientemente, se dispuso que el 40% de la deuda acumulada fuera saldado con recursos provenientes de los presupuestos operativos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Esta maniobra generó un profundo malestar en las filas castrenses, donde se critica que se utilicen fondos destinados a la defensa nacional para cubrir los baches dejados por administraciones previas. A pesar de esta inyección de capital cercana a los 80.000 millones de pesos, los afiliados denuncian que las prestaciones siguen interrumpidas o condicionadas al pago de altos aranceles particulares, lo que deja a las familias militares en una situación de vulnerabilidad similar a la de quienes carecen de cualquier seguro médico.

Tras la salida de Maldonado, el Gobierno planea designar a un oficial superior en servicio activo con el fin de profesionalizar y sanear la institución, que fue recientemente reformulada tras la división del antiguo Iosfa por decreto presidencial. Este nuevo esquema busca separar la atención de las fuerzas de seguridad de la de los militares, aunque por ahora la transición ha estado marcada por la incertidumbre y el encarecimiento de la atención privada. Mientras se define el nuevo liderazgo, el malestar persiste en bases estratégicas como Mar del Plata, donde la falta de turnos y los elevados copagos han convertido el acceso a la salud en una carrera de obstáculos para los más de 340.000 beneficiarios del sistema.

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