Estados Unidos realizó ataques en la noche de este jueves contra puertos y zonas costeras iraníes, mientras la Armada iraní reaccionó con misiles y drones contra destructores estadounidenses que cruzan el estrecho de Ormuz.
Estados Unidos realizó ataques en la noche de este jueves contra puertos y zonas costeras iraníes, mientras la Armada iraní reaccionó con misiles y drones contra destructores estadounidenses que cruzan el estrecho de Ormuz.

Según comunicados oficiales iraníes, el ejército estadounidense violó el alto el fuego al atacar un petrolero iraní en aguas costeras frente a la región de Jask, en ruta hacia el estrecho de Ormuz, así como a otro barco que entraba en la zona marítima frente al puerto de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos.
Paralelamente, medios iraníes y reportes de agencias estatales describen bombardeos aéreos sobre zonas costeras en el puerto de Khamir, Sirik y la isla de Qeshm, áreas estratégicas para el control de la vía marítima más transitada del Golfo Pérsico.
Estos hechos se produjeron en la noche del jueves 7 de mayo, cuando residentes y medios locales reportaron explosiones en Bandar Abbas, Qeshm y Bandar Kargan. Funcionarios estadounidenses consultados por Fox News admitieron que los ataques se produjeron en zonas cercanas a esos puertos iraníes, pero aclararon que las operaciones fueron de “autodefensa” tras episodios previos en el mar y que no implican la reanudación formal de la guerra, según el alto el fuego vigente desde el 9 de abril.
En paralelo, según el portavoz de la Sede Central del Sello de los Profetas, Khatam al‑Anbiya, las fuerzas armadas de la República Islámica atacaron de inmediato buques militares estadounidenses al este del estrecho de Ormuz y al sur del puerto de Chabahar, en un operativo de represalia por el ataque a los petroleros iraníes.
Tasnim, agencia vinculada a la Guardia Revolucionaria, añadió que tres destructores estadounidenses que cruzaban el estrecho de Ormuz fueron atacados con misiles y drones suicidas.
Desde el lado estadounidense, CBS News y el Comando Central (CENTCOM) destacaron que los destructores USS Truxton y USS Mason sufrieron un episodio de fuego prolongado, con lanzamiento de misiles, drones y aproximación de lanchas rápidas.
En el informe, se señala que los sistemas de defensa de los buques y sus aeronaves de apoyo activaron una barrera multicapa y lograron interrumpir todos los ataques sin que los destructores registraran daños materiales ni heridos en la tripulación. Washington enfatizó que el episodio se enmarca dentro de la lógica de defensa de sus flotas, sin que suponga la ruptura del acuerdo con Teherán.

En la misma noche, medios iraníes reportaron disparos de defensa antiaérea en el oeste de Teherán, sin que se confirmara que la capital haya sido blanco directo de un ataque. La agencia IRNA y otras fuentes locales indicaron que los sistemas de defensa se activaron frente a “objetivos hostiles”, aunque no precisaron si se trataba de drones, misiles o simplemente maniobras de alerta.
Observadores de seguridad subrayaron que la activación de la defensa en el este de Irán, sin contexto claro de ataque, refuerza la percepción de un alto nivel de tensión entre el aparato militar y la diplomacia, aun dentro del marco de tregua.
Desde Washington, el presidente Donald Trump afirmó en declaraciones públicas y en redes sociales que el alto el fuego “sigue vigente”, y que el intercambio de golpes en el mar y en tierra no significa la reanudación de la guerra, sino parte de una presión para que Irán firme un acuerdo.
En Teherán, en cambio, voceros de la Guardia Revolucionaria insisten en que la República Islámica responderá con “fuerza aplastante” a cualquier nueva agresión, reforzando que su capacidad militar no ha disminuido.
En el contexto de un alto el fuego vigente desde hace apenas un mes, el episodio plantea una pregunta clave: si estos episodios, sin declarar un rompimiento formal del acuerdo, ya están cambiando la naturaleza de la tregua, y qué incentivos pueden desencadenar una reversión total a la guerra abierta.
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