Día Mundial del Cáncer de Ovario: la importancia de detectar los síntomas a tiempo

En Argentina se diagnostican 2.200 casos anuales de este tumor, que suele identificarse en etapas avanzadas. Conozca las señales de alerta, la influencia de la genética y por qué las trompas de Falopio son hoy el foco de la prevención.

Cada 8 de mayo, el Día Mundial del Cáncer de Ovario busca concientizar sobre el tumor ginecológico con mayor tasa de mortalidad. La principal dificultad radica en que los síntomas suelen ser inespecíficos y se confunden fácilmente con problemas digestivos o urinarios, lo que demora el diagnóstico hasta etapas donde el tratamiento es menos efectivo.

Cifras y datos clave en Argentina:

  • Incidencia: Aproximadamente 2.200 nuevos casos por año.

  • Edad de riesgo: Mayor prevalencia entre los 60 y 65 años.

  • Desafío: La mayoría de los diagnósticos se realizan en fases avanzadas (III o IV).

Señales de alerta: ¿cuándo consultar?

Especialistas de la American Cancer Society y la Clínica Universidad de Navarra advierten que la persistencia es la clave. Si los siguientes síntomas aparecen de forma repetida y progresiva durante varias semanas, es fundamental acudir al ginecólogo:

  • Distensión abdominal o hinchazón persistente.

  • Dolor pélvico o abdominal frecuente.

  • Saciedad rápida al comer o falta de apetito.

  • Urgencia urinaria o necesidad frecuente de orinar.

  • Cambios en los hábitos intestinales (estreñimiento o diarrea).

Factores de riesgo y el rol de la genética

La Mayo Clinic y los CDC coinciden en que la identificación de factores predisponentes es vital para la prevención. El riesgo aumenta considerablemente en mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama u ovario, y en aquellas que portan mutaciones genéticas específicas.

Las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 son las más conocidas, pero también influyen las asociadas al síndrome de Lynch. Ante estos antecedentes, la consulta genética se vuelve una herramienta de prevención primaria fundamental para identificar familiares con riesgo aumentado.

Un cambio de paradigma: el origen en las trompas

El Dr. Federico Bianchi, jefe de Ginecología del Hospital Alemán, destaca un hallazgo científico que transformó la clínica reciente: existe evidencia de que muchos casos de cáncer de ovario se originan en las trompas de Falopio.

Este descubrimiento ha modificado las estrategias quirúrgicas preventivas (salpinguectomía) y ha permitido el desarrollo de terapias dirigidas, como los inhibidores PARP. Estos fármacos, diseñados para pacientes con alteraciones genéticas específicas, han logrado prolongar significativamente la sobrevida y mejorar el control de la enfermedad en casos avanzados.

Diagnóstico y prevención

Dado que actualmente no existe un método de cribado eficaz (como el Papanicolaou para el cuello uterino), la vigilancia ginecológica periódica es la mejor defensa. El proceso diagnóstico suele combinar:

  1. Examen físico y ginecológico.

  2. Ecografía transvaginal y análisis de sangre para el marcador CA-125.

  3. Estudios de alta complejidad como TAC o resonancia en caso de sospecha firme.

Adoptar hábitos saludables, como mantener un peso adecuado y realizar ejercicio, contribuye al bienestar general, aunque los expertos insisten en que el reconocimiento temprano de los síntomas y el estudio de la historia familiar son los pilares para cambiar el pronóstico de esta enfermedad.

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