Candidatos efímeros en un fútbol argentino líquido

El torneo argentino entra en zona de definición y se confirma lo que sucede hace años: los equipos no pueden sostenerse como candidatos. Como si todo durase un suspiro, los buenos momentos se agotan en un fin de semana. Que cualquiera pueda ser campeón, tal vez más que un mérito sea un desperfecto del sistema.

Leo peluso - periodista

Lectores y lectoras, hagan el esfuerzo de encontrar un equipo del fútbol argentino que, en los últimos cinco años, haya sido candidato firme y haya confirmado ese lugar con títulos. Los ayudamos: no lo van a encontrar y tampoco va a cambiar la ecuación en este final del primer semestre. En tiempos de apuestas deportivas, acertar nunca estuvo tan lejos de la lógica y tan cerca del azar.

Boca, que venía bien y en levantada, se derrumbó en un par de semanas y Huracán lo sacó de competencia. Independiente Rivadavia, el mejor equipo del 2026 con Libertadores incluida, marchó para fuera con Unión que se había metido en los playoff casi de rebote. Gimnasia LP, que también entró por una claraboya, se cargó a un Vélez que llegó con aires de candidato. San Lorenzo, que vive a los tumbos, estuvo a un penal y un minuto de eliminar a River.

Como una historia que se copia a sí misma, el fútbol argentino volverá a coronar a un campeón que en dos meses nadie recordará por su juego ni por su ascendencia. Apenas quedará marcado en la historia por una estrella en el escudo. Ninguna persona mayor podrá decirle a su descendencia: “No sabés cómo jugaba ese equipo”. Por el contrario, como pasa en estos tiempos líquidos, los festejos se van a escurrir en menos que cacaree un gallo afónico.

Nada de esto es nuevo. El River de Demichelis no completó una temporada de buen equipo. El Racing de Costas pasó de la gloria continental a las penurias locales en un ratito. El Estudiantes de Eduardo Domínguez dio un batacazo y se desplomó. El Vélez del Mellizo patalea a la mañana y se duerme sin chistar a la noche. El Argentinos de Nico Diez ilusiona mucho y concreta nada. El Boca de tantos técnicos gira sobre el mismo eje de los fines de años tristes.

Como se ve, con solo mirar un poco para atrás y tampoco tan atrás, el fútbol argentino se está quedando desde hace varios años sin equipos con prestancia de candidatos. Para algunos, la falta absoluta de previsibilidad y la imposibilidad de imponer artífices serios para pelear un título y una corona es lo que le da ese “no sé qué” a nuestro popular deporte. Pero rascando un poco esa frase: “Fútbol Argentino, no lo entenderías” se nota a la legua que lo inexplicable, en estos casos, no es una virtud: es desperfecto del sistema.

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