La anestesista Delfina “Fini” Lanusse volvió a aparecer en redes sociales mientras la justicia avanza en su contra. Junto a su exjefe, Hernán Roberto Boveri, enfrentará una audiencia clave ante la Cámara Criminal el próximo mes. El expediente revela detalles sobre el instrumental médico utilizado en encuentros privados.
Sensor BIS: Una “vincha” de electrodos que mide ondas cerebrales y profundidad respiratoria.
Propofol: La droga anestésica robada sistemáticamente de la farmacia del Hospital Italiano.
$100 millones: Es el monto total de los embargos dictados contra ambos profesionales.
La pieza fundamental en esta trama es el sensor de índice biespectral (BIS). Este equipo, presuntamente sustraído del Hospital Italiano, permitía a los imputados monitorear el estado de sedación profunda. Sin este sensor, la administración privada de propofol resultaría extremadamente peligrosa para la vida del usuario.
El sensor BIS: La “vincha” para controlar el riesgo
Según el procesamiento dictado por el juez Javier Sánchez Sarmiento, los médicos habrían tomado este insumo entre 2023 y febrero de 2026. El sensor funciona como una vincha conectada a un monitor que traduce la actividad cerebral en valores numéricos. Esto permite inferir cuánta profundidad tiene la anestesia en tiempo real.
Testigos en la causa, incluyendo médicas residentes, aseguraron haber visto estos elementos de uso hospitalario en el domicilio de Lanusse. Una de las denunciantes afirmó que Boveri visitaba a la joven para colocarle el BIS e inyectarle la droga. Este procedimiento buscaba un “viaje” controlado evitando el paro respiratorio.
Especialistas consultados destacan que el propofol puede emplearse como un aliciente sexual en entornos controlados. Sin embargo, su administración fuera de un quirófano sin monitoreo profesional suele ser fatal. El sensor robado era, para los investigadores, la herramienta de seguridad de sus fiestas privadas.
Audiencia clave y estrategia de la defensa
La Sala V de la Cámara Criminal será el escenario donde se definirá la suerte del procesamiento el mes próximo. Los magistrados evaluarán las apelaciones presentadas por las defensas de Lanusse y Boveri. Los abogados de la residente cuestionan la legitimidad de las pruebas obtenidas mediante la asociación AAARBA.
Por su parte, el doctor Boveri fue embargado por 70 millones de pesos, mientras que a Lanusse se le fijó una suma de 30 millones. Ambos están procesados por el delito de defraudación por administración fraudulenta. La fiscalía sostiene que el robo de insumos se ocultaba bajo la apariencia de prácticas médicas asistenciales.
La defensa de “Fini” Lanusse apuesta a la nulidad del proceso, argumentando violaciones al secreto profesional. Mientras tanto, el exjefe del servicio entregó su teléfono celular y claves para demostrar su colaboración. El caso mantiene en vilo a la comunidad médica argentina por su complejidad ética y legal.
El peligro de las “propofests” en la mira judicial
El expediente judicial analiza si existía una red de consumo controlado dentro del hospital. La presencia de este instrumental especializado refuerza la hipótesis de encuentros planificados con fines recreativos o sexuales. Los investigadores buscan determinar si otros médicos participaron de estas peligrosas prácticas privadas.
El reciente hallazgo de colegas muertos en circunstancias similares ha encendido las alarmas sobre el acceso a drogas críticas. La justicia busca establecer si el robo sistemático de material del Hospital Italiano era una práctica habitual. La resolución de la Cámara será determinante para elevar la causa a juicio oral y público.
Lanusse mantiene un perfil activo en TikTok, donde asegura confiar en el proceso judicial iniciado en su contra. No obstante, las pruebas sobre el uso del instrumental robado complican su situación procesal. El mes de junio será vital para conocer el futuro de los “anestesistas del propofol”.