Inflación en EE.UU. saltó al 3,8% por el conflicto con Irán

El índice de precios al consumidor en Estados Unidos subió un 0,6% en abril, impulsado por el encarecimiento de los combustibles. El cierre del Estrecho de Ormuz presiona la economía norteamericana y pone en alerta a la Reserva Federal.

La economía de Estados Unidos enfrenta una nueva presión inflacionaria derivada de la inestabilidad geopolítica. El Departamento de Trabajo informó este martes que el índice de precios al consumidor registró un incremento interanual del 3,8% durante el mes de abril, marcando un quiebre en la tendencia de desaceleración previa.

  • 0,6% fue el aumento mensual de los precios respecto a marzo.

  • 5,4% saltó el valor de la gasolina solo en el último mes.

  • 4,50 dólares es el precio promedio del galón de combustible en el país.

El motor principal de este repunte ha sido el sector energético, afectado directamente por la guerra de diez semanas que mantiene la administración norteamericana con Irán. Los analistas advierten que la volatilidad en los surtidores comienza a erosionar la confianza del consumidor en un año clave para la gestión económica de la Casa Blanca.

Tensión energética y el cierre de Ormuz

El conflicto bélico, que escaló significativamente tras el ataque conjunto de EE.UU. e Israel el pasado 28 de febrero, ha paralizado el comercio de hidrocarburos. Teherán respondió a las agresiones bloqueando el acceso al Estrecho de Ormuz, un punto de paso vital por donde circula el 20% del petróleo mundial.

Esta situación ha generado un shock de oferta que disparó los costos logísticos a nivel global. A pesar de que la inflación general se aleja del objetivo del 2%, el informe oficial destaca que los precios subyacentes (que excluyen alimentos y energía) subieron un moderado 0,4% mensual y un 2,8% interanual.

Esto indica que, por el momento, el choque de precios energéticos no se ha trasladado masivamente al resto de los bienes de la economía. Sin embargo, el encarecimiento de la gasolina representa un impuesto directo al bolsillo de los ciudadanos, quienes ven reducido su poder adquisitivo en los gastos cotidianos más esenciales.

La encrucijada de la Reserva Federal

La Reserva Federal (Fed) se encuentra en una posición sumamente delicada tras conocerse estos datos. Si bien la entidad planeaba iniciar un ciclo de recortes de tasas de interés durante este 2026, el brote inflacionario actual obliga a mantener una postura de extrema cautela para evitar una espiral de precios.

El presidente saliente del organismo, Jerome Powell, ha sido blanco de duras críticas por parte del presidente Donald Trump, quien exige una baja de tasas inmediata para estimular la actividad. En este contexto, el Senado debate la confirmación de Kevin Warsh como sucesor de Powell, una pieza clave en el futuro monetario.

Warsh, el candidato elegido personalmente por el mandatario, enfrenta el desafío de convencer al comité de la Fed de que una reducción de tasas es viable en medio de una guerra. La incertidumbre sobre la duración del conflicto en Medio Oriente es el principal obstáculo para cualquier flexibilización de la política económica.

Empresas en alerta ante una posible recesión

El sector corporativo ya ha comenzado a reportar las primeras consecuencias de la caída en el consumo. Whirlpool, la gigante fabricante de marcas como KitchenAid y Maytag, informó recientemente que sus ingresos trimestrales retrocedieron casi un 10%, una señal alarmante para la industria manufacturera.

Desde la compañía calificaron la situación actual como una “caída propia de una recesión”, vinculada directamente a la incertidumbre que genera la guerra. El aumento de los costos de producción y la merma en la demanda de electrodomésticos de alta gama reflejan un cambio en las prioridades de gasto de las familias estadounidenses.

El impacto no se limita a las grandes empresas; los pequeños transportistas y logísticos también sufren el incremento de los combustibles, lo que podría derivar en subas secundarias en alimentos en el corto plazo. La estabilidad de la cadena de suministros, que tanto costó normalizar tras la pandemia, vuelve a estar en jaque.

El horizonte económico de 2026

Históricamente, la inflación en EE.UU. alcanzó un pico del 9,1% en junio de 2022. Desde entonces, el camino hacia la normalización de precios parecía consolidado, pero el factor geopolítico ha introducido una variable de riesgo que no estaba en los planes de los analistas de Wall Street para este segundo trimestre.

Si la guerra con Irán se prolonga, el riesgo de una estanflación (estancamiento económico con alta inflación) cobraría fuerza. Por ahora, el mercado laboral se mantiene resiliente, pero la presión sobre los salarios reales es constante. La mirada está puesta en el próximo movimiento de la Reserva Federal y en la resolución del conflicto marítimo.

El dato de abril es una luz amarilla para los mercados financieros globales. La capacidad de EE.UU. para absorber este nuevo incremento de costos dependerá de la rapidez con la que se logre desbloquear el tránsito de crudo y de la efectividad de las nuevas autoridades monetarias para navegar una crisis de escala internacional.

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