Lo que comenzó como una filtración sobre el patrimonio del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ha mutado en un cepo institucional que mantiene al Gobierno de Javier Milei en un estado de parálisis legislativa. La situación no solo ha dado aire a la oposición, sino que ha terminado de dinamitar los puentes de confianza con el PRO, el aliado estratégico que hoy elige marcar una distancia crítica bajo la atenta mirada de Mauricio Macri.
El síntoma más claro de esta parálisis es el freno a la Ley “Hojarasca”. El ambicioso proyecto del ministro Federico Sturzenegger, que busca derogar más de 70 normativas obsoletas —algunas con un siglo de antigüedad—, tenía fecha de debate para el próximo 20 de mayo. Sin embargo, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, debió recalcular ante la ofensiva de la oposición.
Adorni, el muro que frena las leyes
El diputado socialista Esteban Paulón lidera el pedido de una sesión especial para tratar los expedientes vinculados a Adorni, que incluyen desde pedidos de interpelación hasta una inédita moción de censura. Aunque en La Libertad Avanza confían en que la oposición no llegará a la mayoría absoluta para remover al funcionario, el daño colateral ya está hecho.
“Para frenar el show contra Manuel tenemos que pedir favores y quemar naves. En ese contexto, es imposible sacar Hojarasca porque los aliados te pasan factura: ‘ya te ayudé con lo otro, no me pidas más'”, confiesa una fuente oficialista con acceso a los despachos de Diputados. El objetivo de la oposición este jueves es llegar al quorum de 129 para forzar que los proyectos contra el Jefe de Gabinete avancen en comisión, manteniendo la mancha judicial en la primera plana.
Macri y el “próximo paso”
Mientras el oficialismo resiste en el Congreso, Mauricio Macri ha decidido que es momento de acentuar las diferencias. Tras el duro comunicado del PRO donde se habló de “soberbia y arrogancia” dentro del propio cambio, el ex presidente prepara las valijas. No es solo una movida partidaria; es un mensaje directo a la Casa Rosada sobre quién maneja la llave de la gobernabilidad.
Macri iniciará este viernes en Vicente López una gira nacional que lo llevará también a Mendoza y Entre Ríos. Bajo el eslogan de “el próximo paso”, el líder del PRO busca revitalizar la identidad de su partido frente a lo que percibe como un aislamiento del Gobierno. En el entorno de Macri aceptan que el diálogo institucional está cortado: “No nos consultan nada, pero después necesitan nuestros votos para todo”, rezongan en la bancada amarilla.
El factor Mundial como tregua
En la Casa Rosada esperan que el viaje de Macri a su compromiso con la Fundación FIFA y el inicio de la competencia futbolística calmen las aguas. Confían en que el foco público se desplace de las transferencias cripto de Adorni hacia el campo de juego.
Sin embargo, el clima político en el bloque que conduce Cristian Ritondo es de alerta. Aunque niegan haber recibido órdenes de Macri para apoyar una moción de censura contra Adorni, dejan en claro que no se sumarán a un “blindaje ciego”. La reunión reciente de Ritondo con intendentes bonaerenses y el ministro Diego Santilli muestra que el PRO ya juega su propio partido hacia 2027, uno donde el apoyo a Milei ya no es un cheque en blanco, sino una negociación diaria marcada por la desconfianza.