Mecanismos de la respuesta alérgica
El sistema inmunitario de una proporción creciente de la población responde de forma anormal ante sustancias ambientales inocuas como el polen, el polvo o el pelo de los animales.
Durante este proceso de hipersensibilidad, células como los linfocitos B y T estimulan la generación de anticuerpos de inmunoglobulina E. Esta situación desencadena un microambiente proinflamatorio que libera histamina, provocando síntomas molestos como goteo nasal, estornudos, lagrimeo y congestión, los cuales alteran la calidad de vida y el descanso.
Investigaciones recientes evaluaron el impacto de ciertos compuestos bioactivos, conocidos como nutracéuticos, en la regulación de estas afecciones. Entre ellos, la vitamina C destacó por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias e inmunomoduladoras.
Diversos estudios demostraron que este nutriente interviene en las respuestas de defensa respiratoria, reduciendo el daño oxidativo y logrando disminuir la presencia de histamina en la sangre hasta en un 50% en individuos alérgicos.
Alternativas en la matriz alimentaria
Especialistas en medicina general señalaron que una dieta equilibrada fortalece el sistema inmunológico frente a las etapas de mayor polinización. Frutas y verduras específicas aportan una alta densidad de este componente. Por ejemplo, por cada 100 gramos de alimento, la guayaba contiene 273 miligramos de vitamina C; el pimiento rojo aporta 139 miligramos; el brócoli registra 100 miligramos y la naranja concentra 50,6 miligramos. Elementos como la manzana, rica en el flavonoide quercetina, junto al ajo y la cebolla, funcionan también como aliados terapéuticos complementarios.
La incorporación de estos alimentos varía según las estrategias de prevención médica. La prevención primaria se orienta a sujetos con riesgo genético pero sin síntomas.
Por otra parte, la prevención secundaria opera en personas con pruebas positivas que buscan evitar el desarrollo de la enfermedad.
Finalmente, la prevención terciaria se aplica en pacientes diagnosticados para disminuir la gravedad de las crisis mediante la combinación de pautas dietéticas y tratamientos farmacológicos convencionales como los antihistamínicos o los corticoides nasales.