La reanudación de las operaciones financieras tras las jornadas de feriados en Argentina y Estados Unidos arrojó saldos positivos para los activos locales. El impulso provino principalmente del exterior, donde el optimismo en torno a las negociaciones diplomáticas entre el mandatario norteamericano Donald Trump e Irán disipó los temores de una escalada militar en Medio Oriente.
Esta coyuntura internacional deprimió los valores del crudo Brent hasta los 98 dólares y recortó los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, redirigiendo los flujos de capital hacia los mercados emergentes.
En Wall Street, los papeles de las firmas nacionales registraron incrementos generalizados, liderados por Banco Francés con un avance de 8,8% y Telecom con 7,1%.
Paralelamente, el índice bursátil S&P Merval ganó un 2,8% para ubicarse en las 2.924.355 unidades, marcando su nivel más elevado desde el pasado 21 de abril. En el segmento de la renta fija, los títulos soberanos en dólares aumentaron 0,6% promedio, permitiendo que el indicador elaborado por el banco de inversión JP Morgan retrocediera tres unidades.
El Índice de Riesgo País finalizó la jornada en 508 puntos básicos, quebrando la tendencia alcista observada a mediados de mes, cuando la volatilidad global llevó el indicador hasta los 547 puntos el 19 de mayo.
La descompresión actual refleja una estabilización técnica tras las compras ejecutadas por fondos institucionales sobre la curva de bonos Globales. Este indicador macroeconómico mide el diferencial de tasa que paga el país frente a Estados Unidos, y su descenso alivia de forma directa el costo de financiamiento para el Estado y las corporaciones locales.
A nivel doméstico, la atención se centró en las reservas internacionales brutas de la autoridad monetaria, las cuales ascendieron a 47.908 millones de dólares tras registrar un incremento diario de 1.105 millones de dólares.
El salto representa la mayor cifra registrada desde octubre de 2019, apuntalado por el ingreso estacional de divisas agrícolas y la aprobación de la segunda revisión del programa con la entidad financiera internacional (FMI), que habilitó un desembolso de 1.000 millones de dólares.
No obstante, el último reporte del organismo multilateral evidenció discrepancias con la conducción económica del país. La institución de crédito internacional demandó una mayor flexibilidad cambiaria y requirió sustituir el control de los agregados monetarios por la tasa de interés como principal herramienta de política económica.
Entretanto, la plaza cambiaria exhibió tensiones por demandas estacionales de fin de mes. El dólar mayorista avanzó ocho pesos para finalizar en 1.411 pesos, su valor más alto de mayo, mientras que la cotización informal (dólar blue) avanzó quince pesos para ubicarse en los 1.440 pesos por unidad.
Los mercados financieros celebraron las treguas externas y el refuerzo de las arcas líquidas de la entidad bancaria matriz. Sin embargo, los requerimientos de modificaciones estructurales planteados por el principal acreedor externo y los movimientos al alza en las cotizaciones cambiarias locales plantean un escenario complejo para los próximos meses.
Resta evaluar si las correcciones técnicas observadas esta semana lograrán sostenerse si se alteran las condiciones políticas en el exterior o si las demandas de flexibilización interna modifican el esquema de la autoridad macroeconómica.