Carlos Pagni: “Guerra de facciones sin respiro”

Pagni detalla el impacto del arresto de Facundo Leal, exfuncionario massista adoptado por Santiago Caputo, a quien le hallaron millones y drogas. El escándalo eclipsa el atropello de Karina Milei a la jueza Micheli y desata venganzas judiciales.

Carlos Pagni

El incendio en la sala de máquinas de Caputo

El reconocido editorialista, Carlos Pagni, desmenuza la vertiginosa guerra interna en el gobierno de Javier Milei, donde los triunfos políticos se esfuman de inmediato. El asesor Santiago Caputo no llegó a celebrar el traspié político de su rival, Karina Milei —quien desató una crisis al retirar del Senado el pliego de la jueza María Verónica Michelli por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon—, debido al estallido del escándalo de Facundo Leal.

Leal, exfuncionario de Arsat y el ORSNA, fue detenido tras un allanamiento en el que se hallaron 2,4 millones de dólares en efectivo, dispositivos de espionaje y diversas drogas. Pagni subraya que la permanencia de Leal responde a la estrategia de Caputo de asimilar planteles de la gestión de Sergio Massa, y expone la recurrente anomalía de la gestión libertaria:

“Una anomalía que pasará a la historia del gobierno libertario: el joven Caputo controla franjas enormes del presupuesto público sin siquiera ser funcionario. Y detrás de él, otra figura que también se mantiene en la informalidad: su hermano Francisco. Ellos deciden. Los subordinados, firman”.

Conexiones transversales y cajas políticas

El “calvario” de Leal destapa una red de vínculos opacos que involucra a los empresarios José Luis Manzano, Daniel Vila y Leonardo Scatturice (dueño de Flybondi y contratista estatal ligado a Caputo). Además, el departamento de Leal funcionaba presuntamente como una “cueva” informal de contrainteligencia de la SIDE. El escándalo salpica también a Noelia Ruiz (sucesora en el ORSNA y aliada de Caputo) y reaviva las sospechas sobre millonarios desvíos de fondos del Enacom hacia Arsat para financiar estructuras políticas del PJ bonaerense durante la gestión massista.

El contraataque judicial y corporativo

En respuesta a las filtraciones y al avance de las causas, el entorno de Karina Milei y el de Caputo libran una batalla de clanes judiciales y de espionaje que mantiene bajo presión a la jueza María Servini de Cubría y a la magistrada María Eugenia Capuchetti.

En este contexto, el camarista de Casación Carlos Mahiques —padre del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques— envió una insólita carta institucional exigiendo limitar la libertad de expresión del periodismo a coberturas “rectas y objetivas” y sancionar la difusión de información sobre la vida de los jueces. Pagni concluye ironizando sobre la flagrante falta de tacto político del magistrado, quien reactiva el debate sobre la ética judicial habiendo sido protagonista del polémico viaje a Lago Escondido: “Como dirían los grandes penalistas, con su carta ‘Mahiques volvió al lugar del crimen'”.

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