Dos investigadores clave del equipo de seguridad y alineación de Inteligencia Artificial General (AGI) en Google DeepMind presentaron su renuncia e hicieron públicas sus advertencias sobre los riesgos de esta tecnología. Bilal Chughtai y Josh Engels afirmaron que la velocidad de desarrollo supera la capacidad de garantizar que estos sistemas actúen de acuerdo con las intenciones humanas.
Falta de alineación: Advierten que no existe una solución técnica consolidada para evitar que modelos superinteligentes tomen acciones autónomas peligrosas.
Éxodo en la industria: Renuncias simultáneas en Google DeepMind, OpenAI y Anthropic hacia organizaciones sin fines de lucro como METR y BlueDot Impact.
Riesgo en el corto plazo: Especialistas estiman más de un 10% de probabilidad de eventos catastróficos o de extinción en la próxima década.
Resistencia regulatoria: El presidente estadounidense Donald Trump rechazó establecer límites al sector, calificando los temores de “engaño”.
Chughtai enfatizó que en apenas cuatro años la tecnología pasó de modelos rudimentarios a sistemas capaces de hackear plataformas de forma autónoma, citando incidentes recientes con agentes de OpenAI en la red HuggingFace. Ante el escenario actual, los especialistas exigen frenar la competencia corporativa para adecuar el avance técnico a la capacidad de absorción y control de la sociedad.
Un éxodo de científicos hacia organizaciones sin fines de lucro
La dimisión de Chughtai se suma a la de Josh Engels, quien abandonó DeepMind para integrarse a METR, una ONG dedicada a evaluar los riesgos de modelos avanzados. Engels advirtió que existe una probabilidad elevada de que la IA cause daños severos en los próximos cinco años si se inician procesos de automejora recursiva sin la debida alineación.
Por su parte, Chughtai asumió la dirección de programas en BlueDot Impact para capacitar a profesionales en seguridad informática. Ambos coincidieron en que las empresas tecnológicas priorizan la velocidad por sobre la seguridad, compitiendo por liderar el mercado antes de desarrollar barreras de contención efectivas.
Temores compartidos en el sector y la postura política en EE. UU.
Las denuncias encontraron respaldo en excientíficos de Anthropic y OpenAI, como Jacob Coxon y Alexander Turner, quienes afirmaron que muchos ejecutivos e investigadores expresan temor en privado sobre la creación de tecnología destructiva. En esa línea, Evan Hubinger, jefe de investigación en Anthropic, estimó en más de un 10% la posibilidad de un desenlace catastrófico para la humanidad durante los próximos diez años.
Pese a los llamados a desacelerar por parte de algunos líderes del sector, la respuesta política en Estados Unidos mantiene un perfil de confrontación. El presidente Donald Trump calificó las advertencias como una narrativa de conspiración y se opuso a la imposición de nuevas regulaciones que puedan frenar la competitividad de las empresas norteamericanas.