La paradoja de la autodestrucción oficialista
El reconocido editorialista, Claudio Jacquelin, analiza la preocupante dinámica del gobierno de Javier Milei, el cual, ante la ausencia de una oposición amenazante y en medio de incipientes mejoras económicas, parece motorizado por una “pulsión autodestructiva” que lo lleva a engendrar su propia resistencia interna. La histórica disputa entre la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor estrella, Santiago Caputo, ha mutado hacia una fase superior, transformándose en un enfrentamiento público donde los servicios de inteligencia, la justicia y el Congreso son utilizados como campos de batalla.
El “laissez faire” presidencial y la derrota en el Senado
Frente a este escenario, Jacquelin expone las severas falencias del estilo de liderazgo del mandatario:
“El escándalo suscitado entorno de la designación de jueces nacionales, que ayer estalló en el Senado con una sonora derrota para el Presidente y su hermana, no es ajeno a ese conflicto de fondo y expone con crudeza el punto hasta el que llegó y las consecuencias que está teniendo el laissez faire, laissez passer (dejar hacer, dejar pasar) de Javier Milei”.
La incapacidad del Presidente para laudar entre sus dos sostenes emocionales derivó en un rotundo fracaso en la Cámara alta. Desafiando abiertamente la directiva de la Casa Rosada, la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, lideró un disenso que culminó en la aprobación —fuera del orden del día— del pliego de la jueza María Verónica Michelli.
El veto que los hermanos Milei intentaron imponer a Michelli carecía de argumentos institucionales; respondía exclusivamente a un espíritu de venganza, dado que la magistrada es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, investigador de diversos escándalos del entorno presidencial. Para Jacquelin, el posterior festejo de Milei en la red social X calificando la jornada como un logro fue solo un burdo intento de maquillar “la sonrisa del boxeador que acaba de recibir un golpe a la mandíbula”.
El entramado del poder subterráneo
Finalmente, el periodista vincula esta feroz interna con la reciente detención de Facundo Leal, exfuncionario de Arsat y del ORSNA. El hallazgo en sus propiedades de drogas, dispositivos de espionaje y 2,5 millones de dólares en efectivo es leído en los pasillos oficiales como una operación donde fuerzas de seguridad alineadas con el karinismo golpearon directamente al entramado de influencias masistas y santicaputistas que anidan en el Estado. Leal encarna la vigencia de un poder subterráneo que expone el fracaso de la promesa libertaria de terminar con los vicios de la casta política.