La cosecha récord de 2025/26 fue el motor principal para la acumulación de reservas y la calma del dólar. Sin embargo, la posible consolidación del fenómeno climático “El Niño” —e incluso la probabilidad de alcanzar una intensidad extraordinaria conocida como “Súper Niño”— abre un nuevo interrogante sobre la próxima campaña gruesa y el flujo de divisas clave para el segundo semestre y el año electoral.
El ciclo 2025/26 cerró como el más productivo de la historia argentina, alcanzando 163,2 millones de toneladas totales, un 21,25% superior al periodo previo. Este volumen, potenciado por precios internacionales sostenidos ante tensiones globales, permitió al Banco Central recomponer sus arcas, logrando compras por más de u$s10.000 millones en lo que va de 2026 y elevando las reservas brutas a la zona de u$s48.500 millones.
A pesar de este éxito, la estructura exportadora argentina mantiene una alta dependencia del sector agroindustrial, que todavía aporta 6,5 de cada 10 dólares que ingresan al país. Aunque la minería y el petróleo ganan terreno, el agro sigue siendo el sostén principal de la estrategia cambiaria del Gobierno.
El riesgo del “Súper Niño”
El clima, que fue un aliado durante la última campaña tras dejar atrás tres años de sequía, vuelve a ser una variable crítica. Según Cristian Russo, de la Bolsa de Comercio de Rosario, ya no existen probabilidades de un escenario neutral o de “La Niña”; el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial confirma la llegada de “El Niño”.
La preocupación central es la intensidad:
Probabilidades: La NOAA estima un 82% de chances de que “El Niño” se consolide entre mayo y julio, con un 25% de probabilidad de alcanzar la categoría extrema de “Súper Niño”.
Antecedentes: Los eventos de “Súper Niño” (1982-83, 1997-98 y 2015-16) han mostrado comportamientos diversos, desde inundaciones devastadoras en el Litoral hasta periodos de calor extremo y sequía en otras regiones, lo que impide lecturas automáticas sobre su impacto.
Impacto macroeconómico y desafíos para 2027
Si bien un “Niño” moderado suele favorecer al campo con lluvias superiores a lo normal, un evento extremo podría ser contraproducente. Los riesgos para la macroeconomía argentina ante un escenario de excesos hídricos incluyen:
Menor volumen exportable: El deterioro en la calidad del grano o complicaciones logísticas reducirían la oferta de divisas.
Retención de mercadería: Ante la expectativa de una baja futura en las retenciones de soja programada para 2027, los productores podrían postergar ventas si el clima no acompaña.
Presión cambiaria: Una menor oferta de dólares presionaría el sendero cambiario y las expectativas de inflación en un año electoral.
El Gobierno llega al segundo semestre con reservas fortalecidas, pero la estabilidad cambiaria sigue atada a una variable que, por naturaleza, escapa a la política económica: el clima.