El mapa del turismo emisivo argentino muestra un giro radical en 2026. La postal masiva del año pasado, con miles de personas cruzando la cordillera para aprovechar los bajos precios en tecnología e indumentaria, quedó atrás. El incentivo económico que alimentó el récord histórico de casi 2,9 millones de visitantes argentinos en Chile durante 2025 se disipó debido a los cambios en las condiciones cambiarias.
Según la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) del Indec, el desplome de viajeros hacia Chile alcanzó el 43,3% interanual en abril. La desaceleración se siente con especial fuerza en las vías terrestres: el tránsito por el paso Cristo Redentor registró una baja del 59,6%.
La mutación del consumo y el adiós al tour de compras
El análisis de las cifras revela que este retroceso no responde a un freno total de las vacaciones en el exterior, sino a un cambio estructural en las preferencias de los viajeros. Chile es el destino más afectado de la región. Mientras las caídas hacia Uruguay (10,9%), Brasil (8,2%) y Paraguay (7,1%) fueron moderadas, el desplome en el país trasandino duplica y triplica esos índices.
La clave de este fenómeno radica en la desaparición de las “escapadas” de compras. El segmento de los excursionistas —aquellos que viajan por el día o el fin de semana— se contrajo un 19,6%, superando la baja del 13,2% de los turistas tradicionales que eligen pernoctar. Como explica la economista Laura Vernelli, la base de comparación con el extraordinario 2025 altera la percepción: aunque salir del país sigue siendo accesible para un sector, el beneficio de adquirir insumos afuera dejó de ser un motor diario.
En lugar de cruzar la frontera por tierra, los argentinos con capacidad de ahorro reconfiguraron sus rutas hacia el turismo de larga distancia. Los viajes a Estados Unidos y Canadá cayeron apenas un 9,5%, mientras que el flujo hacia Europa se mantuvo estable, consolidando al sector aéreo como el único con crecimiento en el primer cuatrimestre.
El péndulo vuelve a mirar a Argentina
En tanto, la industria chilena asiste con preocupación a una contracción que se profundiza mes a mes. Las estadísticas de Sernatur de aquel país detallan una sangría constante en la llegada de argentinos: las caídas fueron del 28,6% en enero, 39,1% en febrero, 46,3% en marzo y 48,2% en abril.
Como contrapartida, el péndulo cambiario comenzó a favorecer gradualmente a la Argentina, atrayendo a 56.400 turistas chilenos en abril (un alza del 5,4%), con estadías promedio de 6,5 noches. Esta tendencia ayuda a moderar el fuerte déficit de la balanza turística nacional, que el año pasado superó los USD 4.000 millones debido al boom de consumo en el exterior.