A escasas jornadas de la presentación formal del balance patrimonial del ministro coordinador nacional, trascendió que su cónyuge formalizó el trámite para incorporarse al beneficio de regularización fiscal vigente. La determinación de la empresaria se produce de manera simultánea con la instrucción penal que encabeza el magistrado Ariel Lijo, orientada a esclarecer posibles maniobras de cohecho y transgresiones a los deberes públicos vinculadas a firmas contratistas del Estado que inyectaron sumas millonarias a su firma de asesoramiento técnico. Según los registros de la administración aduanera y tributaria detallados en una investigación de La Nación, la amnistía solicitada a fines de mayo ampara el ejercicio fiscal previo, lo que faculta la exteriorización de fondos y capitales previamente ocultos al fisco, bloqueando de este modo la aplicación de sanciones penales o infracciones fiscales.
La maniobra genera un fuerte contraste con la retórica de transparencia institucional que suele pregonar la cúpula oficialista, especialmente al revelarse que la investigada operó durante casi una década bajo un encuadre tributario simplificado y autónomo de baja escala, omitiendo inscripciones en los gravámenes de ganancias y valor agregado hasta bien avanzado el mandato de su esposo. Aunque las precisiones numéricas de los activos regularizados permanecen resguardadas por la confidencialidad legal, las actuaciones del fiscal Gerardo Pollicita ponen el foco en un llamativo salto en el nivel de vida familiar: operaciones inmobiliarias en barrios cerrados y áreas residenciales de la Capital Federal financiadas mediante créditos privados informales provistos por pasivos, costosas remodelaciones abonadas enteramente con divisas marginales y consumos mensuales con plásticos financieros que duplicaban los haberes oficiales del titular de la Jefatura de Gabinete.
En el plano corporativo, el expediente judicial acumula evidencias sobre las prestaciones comerciales de la firma de la imputada con consorcios tecnológicos dedicados al soporte de telecomunicaciones para entidades bancarias oficiales y empresas ferroviarias públicas, las cuales admitieron desembolsos millonarios bajo el concepto de entrenamiento de personal. De igual modo, se auditan las transferencias provenientes de firmas de logística naval vinculadas de forma directa a la petrolera estatal YPF, junto con los movimientos financieros de productoras de espectáculos masivos beneficiadas con concesiones de terrenos gubernamentales. Mientras las filas del oficialismo confían en que la inminente atención pública volcada hacia el torneo mundial de fútbol disipe el impacto político del escándalo, referentes parlamentarios de la coalición gobernante han instado a aguardar los plazos legales para que el funcionario rinda cuentas de manera exhaustiva ante las oficinas de control ético y anticorrupción.