La interna política entre el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, y el exmandatario provincial Carlos Rovira sumó un nuevo capítulo con fuerte impacto económico. El Gobierno misionero resolvió poner fin al contrato con la aplicación de telemedicina Alegramed, una decisión que golpea uno de los principales negocios del empresario Augusto Marini, propietario de los streamings Blender y Carajo.
La medida se produce en un contexto de creciente enfrentamiento entre Passalacqua y Rovira, luego de que el actual gobernador comenzara a consolidar su propio armado político y avanzara sobre áreas estratégicas que históricamente estuvieron bajo la influencia del líder del Frente Renovador de la Concordia.
Alegramed fue creada durante la pandemia para facilitar la atención del sistema de salud pública provincial, permitiendo a los usuarios solicitar turnos médicos y acceder a distintos servicios sanitarios de manera digital. La plataforma forma parte de CaleGroup, el holding empresario encabezado por Marini.
Según trascendió desde la provincia, la aplicación dejará de funcionar a fines de este mes, ya que la administración provincial desarrolla una nueva plataforma propia que reemplazará sus servicios. Los usuarios comenzaron a recibir notificaciones sobre el cierre definitivo del sistema.
De acuerdo con versiones difundidas en el ámbito político misionero, el contrato representaba uno de los principales ingresos del grupo empresario, ya que la Provincia abonaba una suma mensual por cada uno de los aproximadamente 350.000 usuarios registrados en la plataforma.
En ese marco, distintas fuentes provinciales sostienen que el vínculo comercial con Alegramed constituía la principal fuente de financiamiento de Marini y que parte de esos recursos habrían servido para sostener sus emprendimientos vinculados al negocio del streaming en Buenos Aires.
La decisión de cancelar el contrato es interpretada en Misiones como un nuevo avance de Passalacqua sobre los espacios de poder económico ligados a Rovira, a quien distintos sectores políticos vinculan con el crecimiento empresarial de Marini dentro de la provincia.
El conflicto entre ambos dirigentes se intensificó durante los últimos meses, cuando Passalacqua comenzó a manifestar su intención de competir por un nuevo mandato en las elecciones de 2027, una posibilidad que, según distintas versiones, no contaba con el respaldo del exgobernador.
Durante años, Rovira mantuvo el control político del oficialismo provincial desde la Legislatura, aun después de haber dejado la Gobernación en 2007. Su estrategia consistía en definir personalmente los candidatos del espacio y limitar la proyección política de los mandatarios provinciales.
Sin embargo, Passalacqua logró reunir el respaldo de cerca de 70 intendentes que anteriormente respondían a Rovira, fortaleciendo su autonomía dentro del oficialismo y profundizando la disputa interna.
En paralelo al fin del contrato con Alegramed, el gobernador también impulsó cambios en otras áreas consideradas estratégicas. Durante las últimas semanas desplazó a funcionarios vinculados al exmandatario del control de la Agencia Tributaria de Misiones (ATM) y de Energía de Misiones Sociedad Anónima (EMSA), dos de las principales estructuras económicas de la provincia.
A esos movimientos se sumó la decisión de finalizar la concesión de un hotel perteneciente al Instituto de Previsión Social (IPS), cuya administración también era asociada por distintos sectores políticos al entorno de Rovira.
Según distintas versiones surgidas en la provincia, otras empresas proveedoras del Estado podrían atravesar procesos similares en los próximos meses, como parte de una reorganización impulsada por la gestión provincial.
Mientras tanto, los intentos de mediación entre ambos sectores continúan sin resultados concretos. Aunque en las últimas semanas trascendieron conversaciones para intentar recomponer la relación política entre Passalacqua y Rovira, hasta el momento no hubo señales de un acuerdo que permita descomprimir la crisis.
Con la cancelación del contrato de Alegramed y el avance sobre distintas estructuras económicas, la disputa entre las dos principales figuras del oficialismo misionero parece haber ingresado en una etapa de confrontación abierta, con consecuencias que exceden el plano político y comienzan a impactar sobre negocios vinculados históricamente al poder provincial.