El viraje al nacionalismo y la estrategia del enemigo externo
El distinguido editorialista, Claudio Jacquelin, analiza el giro discursivo de Javier Milei, quien recurrió al nacionalismo como recurso para frenar la caída de su popularidad y retomar la iniciativa en la agenda pública. Tras la denominada “ola antiargentina” surgida en redes sociales durante las instancias finales de la Copa del Mundo, el equipo asesor encabezado por Santiago Caputo y la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy, diseñó un decreto que habilita la expulsión o rechazo de extranjeros que emitan “mensajes de odio” o inciten a la violencia contra los argentinos.
Al respecto, el editorialista remarca la adopción de un insumo históricamente explotado por gobiernos populistas:
“Era la estación que faltaba, pero a la que finalmente llegó. Un día Javier Milei descubrió el nacionalismo como insumo para tratar de recuperar imagen y soporte político”.
Algoritmos, polarización y objeciones constitucionales
La iniciativa apela a la receta de instrumentalizar la ira y construir un enemigo externo en momentos de zozobra. Sin embargo, análisis de consultoras digitales (como Méthodo) aclaran que el impacto del anuncio quedó acotado a la propia burbuja del oficialismo, sin permear de manera transversal en la ciudadanía no politizada.
En el ámbito jurídico, la medida desató un fuerte rechazo. Destacados juristas como Ricardo Gil Lavedra, Hugo Wortman Jofré y Roberto Gargarella advirtieron que el decreto resulta inconstitucional por vulnerar el artículo 14 de la Constitución, afectar el principio de legalidad y otorgar una discrecionalidad absoluta al Estado al no definir qué constituye un “mensaje de odio”.
La batalla por la agenda pública
Jacquelin concluye que la viabilidad legal de la norma es secundaria para la Casa Rosada: la meta real es generar un golpe de efecto (siguiendo la máxima de Steve Bannon de “inundar la zona”) para desplazar de los titulares los indicadores económicos y sociales negativos. Resta por ver si los tribunales frenarán el decreto o si el entramado judicial articulado por el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, logrará blindar la nueva retórica nacionalista del Gobierno.