A casi dos semanas del grave episodio ocurrido en la sede del Club Naval, las actividades deportivas y recreativas en el predio comenzaron a retomar su curso habitual bajo esquemas de horarios escalonados. Sin embargo, el retorno a la rutina se da en un clima de marcada inquietud y firme reclamo de justicia: la bala perdida que alcanzó a una persona el pasado 25 de julio sigue sin una respuesta institucional oficial por parte del Tiro Federal Argentino, la entidad colindante desde donde se presume que partió el disparo.
Un impacto en plena jornada del club
El hecho se registró durante la tarde del sábado 25 de julio, en un momento en que las instalaciones del Club Naval contaban con una importante concurrencia de socios y allegados. En ese contexto, un invitado de uno de los miembros de la institución fue alcanzado de manera imprevista por un proyectil que le impactó de lleno en el brazo mientras se encontraba a pocos metros del límite con el predio vecino.
La rápida intervención del personal médico del lugar permitió brindarle las primeras atenciones de urgencia al afectado. Posteriormente, la víctima fue derivada de inmediato a un centro de salud cercano para recibir asistencia especializada. Tras ser sometido a las curaciones correspondientes y constatar que el proyectil no afectó estructuras óseas o vasculares de gravedad, el paciente fue dado de alta y actualmente se encuentra fuera de peligro, completando su recuperación de forma ambulatoria.
Hermetismo institucional y envío de carta documento
A pesar de la extrema gravedad de lo sucedido —que estuvo al borde de convertirse en una tragedia de proporciones mayores—, la dirigencia del Tiro Federal Argentino mantiene un estricto hermetismo. Ante la ausencia de un canal de diálogo directo o de un informe espontáneo por parte de la entidad de tiro, las autoridades del Club Naval enviaron una carta documento formal para exigir precisiones sobre los protocolos de seguridad de las líneas de disparo, la nómina de usuarios activos en esa franja horaria y el estado de las barreras de contención edilicias.
Hasta la fecha, la institución colindante no ha emitido explicaciones públicas ni respuestas formales que aclaren las circunstancias del hecho. La falta de una auditoría interna difundida o de una asunción explícita de responsabilidades generó honda preocupación e indignación entre los socios de la entidad afectada, quienes advierten sobre el riesgo inminente que representa la operatoria del polígono de tiro sin las garantías de aislamiento necesarias.
Retorno bajo esquemas preventivos a la espera de peritajes
Frente a la emergencia, la directiva del Club Naval había dispuesto la suspensión total de sus actividades de manera precautoria durante varios días. Luego de realizar presentaciones formales ante la justicia y los organismos públicos de control y fiscalización de armas, la institución decidió reactivar progresivamente sus instalaciones mediante esquemas de funcionamiento con horarios escalonados, evitando la concentración de personas en las zonas más expuestas al perímetro lindero.
La causa se encuentra actualmente en manos de la justicia, a la espera de los peritajes balísticos que permitan determinar el calibre del proyectil extraído y contrastarlo con los registros de armamento del Tiro Federal correspondientes al día del hecho. Tanto los damnificados como las autoridades del Club Naval exigen celeridad en la investigación para esclarecer las responsabilidades penales y administrativas, y garantizar que no vuelva a ponerse en riesgo la vida de las personas.