Loma Negra festejó en Wall Street apostando a Vaca Muerta

La cementera argentina festejó su centenario en la Bolsa de Nueva York con la previsión de recuperar en cuatro años sus niveles históricos de producción, impulsada por grandes inversiones energéticas y mineras.

Festejo de los 100 años de Loma Negra en Wall Street. Foto: Web.

Representantes del nuevo grupo controlante de Loma Negra encabezaron este viernes el tradicional toque de campana en la Bolsa de Comercio de Nueva York. El acto, motivado por el centenario de la compañía fundada en 1926 por Alfredo Fortabat, sirvió de marco para que la conducción empresarial presentara sus proyecciones sobre la industria de la construcción en Argentina.

El presidente del directorio, Marcelo Mindlin, y el CEO de la firma, Sergio Faifman, describieron un escenario de transición para el sector. Tras un 2022 récord con 13 millones de toneladas vendidas, la demanda de cemento cayó 25% en 2024 y registró una leve mejora del 5% el año pasado. Durante el primer semestre de este año la actividad permaneció estancada, aunque la conducción prevé un incremento del 3% hacia el cierre del ejercicio.

La conducción de la compañía atribuyó las posibilidades de reactivación al desarrollo de proyectos bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) en áreas como Vaca Muerta y la minería. Mindlin sostuvo que las inversiones proyectadas en infraestructura y energía demandarán insumos estratégicos que la empresa prevé abastecer con su capacidad instalada.

Sin embargo, Faifman aclaró que las iniciativas anunciadas aún no comenzaron a ejecutarse y estimó que retornar a los volúmenes de producción registrados cuatro años atrás requerirá entre tres y cuatro años.

Actualmente, la firma opera cercano al 50% de su capacidad productiva y mantiene una cuota de mercado del 45%. El consumo de cemento por habitante en el país se ubica en 260 kilos anuales, guarismo inferior a los registros de Brasil, Uruguay y Perú.

El parate de la obra pública nacional, la falta de crédito hipotecario para el sector residencial y la baja rentabilidad de los emprendimientos privados continúan desacelerando el ritmo de recuperación de la actividad.

En el plano financiero, la empresa reportó los resultados del segundo trimestre con ingresos netos por $238.053 millones, cifra que representó un incremento interanual del 2,1% en moneda local.

El EBITDA ajustado consolidado alcanzó $48.175 millones, con una baja interanual del 2,5% en pesos, aunque registró un alza del 12,5% medido en dólares por el efecto de la pauta cambiaria. La ganancia neta se ubicó en $7.043 millones y la deuda neta descendió a USD 185 millones.

Respecto de la coyuntura macroeconómica, el director ejecutivo advirtió que sostener un tipo de cambio por debajo de la inflación resulta insostenible en el tiempo por el encarecimiento de los costos operativos en moneda extranjera.

No obstante, desestimó que una alteración cambiaria resuelva los problemas de fondo y señaló la necesidad de estabilidad operativa y financiamiento de largo plazo.

El panorama futuro del mercado del cemento dependerá de la concreción efectiva de los anuncios de inversión privada y del restablecimiento de mecanismos de crédito. Resta verificar si la demanda del sector energético y minero logrará suplir la paralización de las obras públicas y dinamizar el consumo interno en los próximos años.

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