Construcción y remodelación: los 5 errores más frecuentes que encarecen un presupuesto

Guiarse únicamente por el valor del metro cuadrado puede distorsionar el cálculo real de una obra. Especialistas advierten sobre fallas en planificación, impermeabilización y elección de materiales.

El costo del metro cuadrado suele ser el primer dato que se consulta al planificar la construcción o remodelación de una vivienda. Sin embargo, los especialistas advierten que tomarlo como única referencia puede ofrecer una imagen incompleta de la inversión necesaria.

El tema cobra especial relevancia en un escenario de costos en movimiento. Según el último Índice del costo de la construcción del INDEC, correspondiente a junio de 2026, el nivel general aumentó un 2,6% mensual y acumuló una suba del 16,7% durante el primer semestre”.

Por su parte, la mano de obra registró un incremento del 20,9%; los gastos generales, del 19,6%; y los materiales, del 11,5%.

Errores frecuentes al presupuestar un proyecto

Más allá de estas variaciones, existen decisiones técnicas, trabajos que no quedan a la vista y modificaciones imprevistas que pueden alterar considerablemente el presupuesto. Especialistas de Mapei identificaron cinco errores frecuentes que conviene evitar:

  • Calcular el presupuesto solo por el valor del metro cuadrado: No contempla honorarios, terreno, movimiento de suelos, permisos ni instalaciones especiales. Al respecto, “el costo por metro cuadrado muestra la ‘cáscara’ del proyecto, pero no necesariamente su desempeño. Una construcción no debería medirse solamente por la superficie, sino también por la calidad y el funcionamiento conjunto de todos sus sistemas”, explica Lucas Alvares, Marketing manager de Mapei Argentina.

  • Ahorrar utilizando materiales inadecuados: Elegir por precio sin evaluar el ambiente genera fallas prematuras. La preparación de carpetas, sellados y barreras contra la humedad determinan la durabilidad de la propiedad.

  • Modificar el proyecto cuando la obra ya comenzó: Mover instalaciones o cambiar revestimientos ya colocados implica desarmar tareas terminadas, volver a comprar materiales y extender los plazos de ejecución.

  • Subestimar la impermeabilización y el aislamiento: Prevenir infiltraciones y cuidar la envolvente térmica desde el inicio evita deterioros estructurales y gastos excesivos en climatización a futuro.

  • Construir sin estudios previos ni una planificación integral: Omitir el estudio de suelos incrementa el riesgo de fisuras. Además, sumar metros “por las dudas” eleva la inversión inicial, el mantenimiento y los impuestos.

Frente a estos escenarios, la previsión resulta indispensable para proteger el capital. “Cuando se improvisa una decisión o se deja un problema para resolver más adelante, muchas veces es necesario romper lo que ya estaba terminado y volver a hacerlo. Planificar desde el comienzo y pensar los materiales como parte de un sistema sigue siendo una de las mejores inversiones de cualquier obra”, concluyen desde Mapei.

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