El Senado de la Nación retomó en comisión el debate del proyecto de Ley General de Sociedades impulsado por el Poder Ejecutivo. La propuesta busca derogar el régimen formalizado en 1972 e integrar herramientas tecnológicas como la firma digital, la sede electrónica y la creación de Sociedades Descentralizadas Autónomas Operativas (DAO) administradas por algoritmos e inteligencia artificial.
Durante la segunda reunión informativa de la Comisión de Legislación General, conducida por la senadora Nadia Márquez, doce expositores entre juristas, funcionarios y empresarios expusieron argumentos divergentes respecto a la desregulación societaria y el control estatal.
Cruces políticos y acusaciones de opacidad
El plenario registró un tenso contrapunto entre la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, y el ex titular de la Inspección General de Justicia (IGJ), Ricardo Nissen. El ex funcionario kirchnerista rechazó enfáticamente la iniciativa redactada por el Ministerio de Desregulación.
“Esto es la consagración de las sociedades comerciales como trampa, como ámbito de actuación deshonesta para que la gente de plata tenga más plata y bienes. Para lo único que sirve es para limitar la responsabilidad del empresario, que no responda por nada”, sostuvo Nissen.
A su turno, Bullrich cuestionó la gestión de Nissen al frente del organismo registral por restringir las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS). “Destruyó la posibilidad que tenían los jóvenes y emprendedores de comenzar con una SAS”, replicó la senadora, al tiempo que le reprochó haber violado principios jurídicos básicos mediante resoluciones administrativas.
En la misma línea crítica, la fiscal general Gabriela Boquín advirtió sobre incongruencias técnicas en la norma: “Si utilizamos el proyecto tal cual está analizado, hubiéramos perdido el caso YPF”.
Por su parte, el abogado Marcelo Gebhardt observó que las DAO “no son un objeto de reclamo por el mundo empresario” y cuestionó que se alteren más de cinco décadas de doctrina.