La paradoja cientificista y la brecha con el electorado
El destacado editorialista, Carlos Pagni, explica que la gestión de Javier Milei comete el error de abordar el gobierno como una “receta científica” de aplicación mecánica. Esta visión choca con un creciente rechazo social: el 66% de la gente desaprueba el rumbo económico. Controlada la inflación, las mayores preocupaciones viraron hacia la caída salarial, el desempleo, el encarecimiento de las tarifas (que pasaron de pesar el 6% al 15% del salario) y el sobreendeudamiento de 5,8 millones de morosos.
Ante esta crisis, las empresas distribuidoras fueron grandes beneficiadas. Pagni alerta sobre la venta de Metrogas a los dueños de Edenor (José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti), financiada con deuda de la propia eléctrica:
“Estamos frente a un cambio importante en el país, pero sobre todo en el conurbano. De acá a un tiempo, un vecino del Área Metropolitana podría depender, para la provisión de luz, gas y agua, del mismo e ineficiente grupo empresario. Son Manzano, Filiberti y Vila”.
Caída de recaudación, evasión y denuncia a Caputo
El enfriamiento del consumo derivó en una drástica caída de la recaudación del IVA, evidenciando una migración masiva a la economía informal de pymes y particulares para evitar quebrar. Para sostener el superávit fiscal, el Gobierno desvió más de $1 billón de los fondos fiduciarios viales (SisVial) hacia títulos públicos. Esta maniobra derivó en una denuncia penal contra Luis Caputo impulsada por Victoria Tolosa Paz por malversación de caudales públicos, exponiendo además un reparto discrecional de fondos que perjudica a provincias aliadas y dificulta la labor del jefe de Gabinete, Diego Santilli.
La fuga internacional y el efecto búmeran en Brasil
Para abstraerse de las presiones domésticas, Milei busca refugio en el plano internacional para consolidar una liga latinoamericana pro-Trump y anti-Lula. Sin embargo, su agresiva injerencia en la política de Brasil provocó un efecto contraproducente: según Folha de Sao Paulo, sus ataques terminaron beneficiando a Lula da Silva al activar un fuerte sentimiento nacionalista en el electorado vecino, emulando un histórico escenario de “Milei o Lula”.