Deterioro del poder adquisitivo y sobreendeudamiento en las filas
El endeudamiento no bancario y financiero registró un notable deterioro dentro del personal de las fuerzas armadas y de seguridad en el país. Registros confeccionados a partir de bases de datos del organismo monetario central indican que una cuarta parte del personal perteneciente a estos cuerpos enfrenta serias complicaciones para cancelar sus compromisos crediticios. La problemática golpea con mayor intensidad a las capas más jóvenes de las fuerzas y se ha triplicado en el transcurso de los últimos dos años, superando holgadamente los índices de mora observados en el promedio del sector bancario tradicional.
El origen de este descalabro financiero responde al estancamiento de los haberes frente a la inflación, combinado con una mayor incidencia de las tarifas energéticas y de servicios públicos sobre el presupuesto familiar. Esta pérdida de capacidad de pago ha empujado a numerosos efectivos a recurrir tanto a entidades bancarias públicas y privadas como a fintechs y al propio organismo crediticio de las fuerzas, acumulando cuotas que absorben proporciones significativas de sus ingresos mensuales y generando fuertes cuestionamientos por el cambio en los esquemas de actualización de los préstamos hipotecarios.
Brechas por fuerza y el impacto en las condiciones de la defensa estatal
Dentro del mapa de morosidad, el personal del Ejército encabeza los índices de incumplimiento cercano al 30%, secundado por los agentes del Servicio Penitenciario y la Policía Federal. El resto de los cuerpos, como Gendarmería, Prefectura Naval, la Fuerza Aérea y la Policía de Seguridad Aeroportuaria, también exhiben registros elevados que superan holgadamente el 20%. La brecha entre los costos de la canasta básica y las remuneraciones de oficiales y suboficiales ha provocado que una amplia porción de los uniformados perciba haberes por debajo del umbral de pobreza, una realidad que se extiende incluso a puestos de alta calificación técnica e instrucción compleja.
A este panorama de sobreendeudamiento personal se le suma el agravamiento de la crisis en los servicios de asistencia médica y obras sociales del sector, donde la acumulación de pasivos derivó en la interrupción de coberturas farmacéuticas y prestaciones sanitarias. Diversos referentes advierten que la fragilidad económica y el deterioro de la red de contención social de los efectivos no solo constituyen un dilema salarial, sino que repercuten de forma directa en el funcionamiento operativo y la cohesión de las instituciones encargadas de la seguridad y la defensa del territorio nacional.