Pacto cruzado en Avellaneda: la cumbre secreta que unió a las barras de Racing e Independiente

Tensiones internas, la negativa oficial a indultar líderes y el insólito acercamiento territorial entre facciones rivales mantienen en alerta a las fuerzas de seguridad.

En el fútbol argentino, la territorialidad suele pesar más que los colores de la camiseta. Ese axioma volvió a confirmarse en las últimas horas en el partido de Avellaneda, donde una trama de disputas internas, líderes proscriptos y alianzas inesperadas encendió las alarmas de las autoridades de Seguridad Deportiva justo antes del choque de Racing frente a Banfield y del cruce clave de la Academia ante Belgrano en San Luis por la Copa Argentina.

La chispa que reactivó el estado de alerta en el Cilindro comenzó en marzo pasado, cuando a Leandro Paredes, jefe de la barra “Los Pibes de Racing”, le aplicaron el derecho de admisión por tiempo indeterminado tras agredir a un histórico exreferente en las plateas. Para conservar el control, Paredes delegó el mando en Martín Ramírez, referente de la facción de Villa Corina. Sin embargo, los modales intransigentes de Ramírez desgastaron la relación con los demás sectores de la popular, alimentando rumores de una posible rebelión.

La negativa oficial y la cumbre de Villa Corina

Ante el riesgo de un enfrentamiento interno, sectores vinculados a la logística del club sondearon ante organismos de la Provincia, el Municipio y la Policía la posibilidad de levantar la sanción sobre Paredes o, en su defecto, sobre su hermano Braian (“Pachu”). La respuesta de las autoridades fue tajante: “Ninguna posibilidad, sería un escándalo”.

Frente a la negativa institucional y dispuesto a ratificar su liderazgo, Paredes encabezó una demostración de poder en el club Pinocho de Villa Corina, donde reunió a más de 200 militantes de su facción. Entre los presentes figuró el músico Rubén “El Pepo” Castiñeiras, reconocido simpatizante académico.

Sin embargo, el dato más llamativo de la jornada fue la presencia de un grupo pertenecientes a “Del Rojo de Verdad”, la facción disidente de la barra brava de Independiente. Encabezados por Eduardo “Pachi” D’Aquila —dirigente de la zona investigado años atrás en la causa contra Pablo “Bebote” Álvarez—, la comitiva del Rojo compartió el encuentro con sus pares académicos. Aunque en el entorno atribuyen el cruce a meras relaciones de vecindad en el barrio, en los pasillos de la seguridad no descartan el nacimiento de una inédita alianza táctica.

Caos y “cero tolerancia” en la vereda de enfrente

Mientras las facciones tejen acuerdos barriales, la situación en Independiente suma nuevos focos de conflicto tras la dura eliminación por 4-0 frente a Atlético Tucumán en Santa Fe. Durante los controles de acceso en el estadio de la capital provincial, el operativo conjunto entre la Policía y la Dirección de Seguridad en Eventos Masivos detectó una maniobra inusual: el intento de ingreso de segundas líneas de la barra con entradas falsificadas.

El procedimiento concluyó con 15 personas demoradas, a quienes se les aplicará la inclusión directa en el programa Tribuna Segura, quedando inhabilitadas para ingresar a cualquier estadio del país por un período mínimo de seis meses.

Entre la intransigencia estatal para habilitar viejos capos y el avance de pactos territoriales cruzados, el mapa de las barras en Avellaneda reconfigura sus alianzas, desafiando los esquemas tradicionales del control policial en el fútbol.

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