Nepal y China buscan contrarreloj a 3.000 desaparecidos tras el mortífero alud

Equipos de emergencia intensifican los rescates en la zona fronteriza mientras la cifra de fallecidos supera los 680 y aumentan los temores por nuevas inundaciones.

Foto: Xinhua

Los equipos de rescate en Nepal y China sostienen una intensa búsqueda para localizar a casi 3.000 personas desaparecidas tras el devastador alud que arrasó la región fronteriza del Himalaya.

La pared de lodo, atribuida al colapso de un glaciar en un contexto signado por el avance del calentamiento global, destruyó viviendas, derribó puentes y sepultó poblados enteros.

Hasta la fecha, los organismos oficiales confirmaron la recuperación de 682 cadáveres —675 en territorio nepalí y 7 en la región autónoma china del Tíbet—, además de siete cuerpos hallados río abajo en el norte de la India que permanecen en proceso de identificación.

Búsqueda a contrarreloj y dramático rescate en una hidroeléctrica

Las tareas de asistencia avanzan bajo condiciones extremas debido al denso barro que cubre la zona afectada. La nómina de desaparecidos asciende a 2.426 personas en Nepal —incluidos cientos de excursionistas y peregrinos que viajaban al monte sagrado Kailash— y 556 en el lado chino. Asimismo, las autoridades nepalíes sumaron 933 operarios de infraestructura energética a la lista de extraviados.

El foco principal de los trabajos de emergencia se concentra en una central hidroeléctrica donde un centenar de operarios permanece atrapado en un túnel subterráneo.

Al respecto, la oficina del primer ministro nepalí informó que el personal de rescate comenzó a “retirar lodo y escombros” para liberar el acceso y socorrer a los sobrevivientes, en una maniobra que cuenta con la colaboración de una unidad especializada enviada por la India.

Impacto humanitario y pérdidas millonarias

A la complejidad de los rastreos se suma la escasez de agua potable y alimentos, la evacuación de más de un millar de turistas y residentes, y el temor a que se produzcan nuevas inundaciones por la acumulación de masas de agua represadas.

Desde la Cruz Roja advirtieron sobre la magnitud del desastre, señalando que el trauma causado por la catástrofe es “enorme” y estimando que más de 93.000 personas resultaron afectadas de forma directa o indirecta.

En cuanto a las secuelas sobre la infraestructura regional, la evaluación gubernamental prevé un escenario sumamente complejo para la recuperación física y económica.

En ese sentido, el ministro de Relaciones Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, estimó que la reconstrucción de las áreas e infraestructuras devastadas costará “varios miles de millones de dólares”, en lo que ya se perfila como una de las peores crisis humanitarias de la región en los últimos años.

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