El Gobierno amplía subsidios a la luz y el gas para frenar aumentos en septiembre

Para moderar la inflación, el Gobierno flexibilizó la quita de subsidios a la luz y el gas, aplicando subas de hasta 1,75%. Además, postergó el incremento a los combustibles para evitar mayores presiones sobre los ingresos familiares.

Contención en los servicios esenciales y prórroga impositiva

Con el fin de evitar un traslado brusco de los costos internacionales a las boletas residenciales y amortiguar la presión sobre el costo de vida, el área energética de la Nación instrumentará una ampliación en la cobertura estatal para la electricidad y el gas natural durante el presente período. La medida fija correcciones promedio contenidas del 1,75% en el suministro eléctrico y del 1,40% en la red de gas, ubicándose por debajo de las fluctuaciones generales de precios del mes previo.

El ajuste del esquema contempla ampliar los bloques de consumo bonificado —fijando la franquicia eléctrica en 200 kWh mensuales frente a los 150 kWh previstos— y elevar los porcentajes de descuento dentro de las categorías de menores recursos. En simultáneo, las autoridades extendieron hasta el próximo mes la congelación de los tributos que gravan a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, evitando una suba adicional en las estaciones de servicio.

Costo de vida y cobertura del gasto público

El freno parcial en el ritmo de quita de aportes gubernamentales busca dar un alivio temporal a la canasta básica familiar, la cual ha experimentado un severo incremento acumulado en los servicios públicos durante el último año. Aunque el proceso de regularización tarifaria logró recortar significativamente el volumen general de las transferencias del Tesoro desde el inicio de la gestión actual, los costos de abastecimiento durante los meses invernales demandaron un refuerzo extraordinario de fondos.

Actualmente, el sistema mantiene una cobertura mixta donde los usuarios finales asumen algo más de la mitad del costo real de generación y distribución, mientras que las partidas estatales sostienen la porción restante para evitar una pérdida de poder adquisitivo más pronunciada en los salarios.

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