Lejos de quedar relegado o fuera de juego tras las reestructuraciones internas en el Poder Ejecutivo, Santiago Caputo continúa operando con centralidad absoluta desde la Casa Rosada. A pesar de haber disminuido sus movimientos públicos en los últimos meses y quedar replegado de las negociaciones parlamentarias directas, el principal asesor del presidente Javier Milei mantiene firmes las riendas de la comunicación gubernamental, extiende su poder territorial en organismos descentralizados y marca el pulso de la estrategia digital libertaria.
Su impronta se hizo evidente en la cadena nacional que encabezó el jefe de Estado sobre la cuestión Malvinas. Como analista obsesivo del estado de ánimo social, Caputo detectó que el reclamo por la soberanía del archipiélago podía convertirse en una grieta narrativa para el Gobierno en momentos en que la oposición buscaba copar la agenda pública en el Congreso. Ante ese escenario, el asesor coordinó junto al mandatario, al canciller Pablo Quirno y a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) una cuidada puesta en escena orientada a recuperar la iniciativa política y buscar un relanzamiento gubernamental.
El giro discursivo sobre el Atlántico Sur se vio potenciado por el complejo tablero geopolítico internacional. Luego de las duras declaraciones de Donald Trump —quien cuestionó al Reino Unido por no brindar apoyo militar en la crisis de Irán en el estrecho de Ormuz—, Caputo y su tropa digital impulsaron la expectativa de un eventual viraje diplomático. El consultor apeló a sus fluidos contactos con el ecosistema político conservador de Estados Unidos, forjados a través del lobbista Barry Bennett y del empresario Leonardo Scatturice, para instalar el clima previo a la emisión del discurso grabado en el Salón Blanco.
Pero la capacidad de maniobra del estratega no se limita únicamente a la construcción de relatos. En el plano de la gestión, Caputo ratificó su hegemonía en la conducción del PAMI, la estructura asistencial que atiende a más de cinco millones de afiliados bajo la órbita del ministro de Salud, Mario Lugones. Pese a las tensiones internas y a las dificultades financieras de la entidad, el asesor asistió de manera presencial a la asunción de la nueva coordinadora ejecutiva, Verónica Pérez, una funcionaria de su riñón político que garantiza la continuidad de su alineamiento.
Al mismo tiempo, la estructura capitaneada desde el primer piso de la Casa Rosada preserva el monopolio del ecosistema de redes sociales. Muestra del blindaje político que rodea al estratega libertario fue el nulo cuestionamiento interno tras el episodio diplomático provocado por el director de Comunicación Digital, Juan Carreira. Luego de que el funcionario publicara duros agravios contra la República Popular China, la Cancillería en Pekín convocó formalmente al embajador argentino Marcelo Suárez Salvia para expresar su malestar, un reclamo que no generó consecuencias ni llamados de atención dentro del Salón Martín Fierro.