Durante los últimos años, distintos sectores de la Unión Cívica Radical en varias provincias han elegido un camino que, paradójicamente, parece alejarse de una de las principales herramientas que el partido ha tenido a lo largo de su historia: el voto de sus afiliados.
Las disputas por las conducciones locales dejaron de resolverse exclusivamente en las urnas para trasladarse a los tribunales electorales. Los ejemplos sobran. En la provincia de Buenos Aires, la interna de 2024 terminó en un esquema de cogobierno luego de una disputa que llegó a la justicia. En Córdoba, el sector encabezado por Rodrigo De Loredo estaría logrando evitar, por vía judicial, que la interna llegue a las urnas y quedarse con la conducción del Comité Provincial, de la mano de uno de sus principales alfiles, Matías Gvozdenovich, un dirigente de pasado mestrista. Consultadas fuentes cercanas al sector de Ramón Mestre, señalaron que se habría presentado un nuevo recurso judicial contra la decisión del juez Miguel Vaca Narvaja.
Este tipo de episodios no hace mas que profundizar uno de los principales problemas que enfrenta el partido centenario: su dificultad para definir quien conduce sin que eso implique fugas de correligionarios a otros sectores. En un partido que históricamente revindico la participación de sus afiliados, las internas deberían ser precisamente la herramienta para resolver esas diferencias. Así lo resume un histórico dirigente de la Capital Federal, consultado para esta nota: “Son las herramientas que tienen los afiliados para decidir la conducción, pero, principalmente, la manera de saber quién tiene la obligación partidaria de acompañarla”.
Otro problema que atraviesa al partido de Alem, es que la falta de conducción se traslada al momento de enfrentar distintas elecciones.
Las últimas elecciones legislativas volvieron a exhibir esta dificultad para unificar fuerzas en distritos fundamentales. En la provincia de Buenos Aires, el radicalismo llegó dividido, con sectores que terminaron participando en espacios electorales diferentes. En Córdoba ocurrió algo similar: después de otra disputa que terminó en la Justicia, Mestre conservó el sello partidario y se presentó como candidato a diputado nacional. La elección terminó sin que el radicalismo consiguiera representación en la Cámara de Diputados. Donde aparecieron versiones acerca de que distintos intendentes y dirigente de peso habrían respaldado a la lista de La Libertad Avanza en lugar de la lista vinculada a su propio partido.