El proyecto Scaloni y la dialéctica absurda del fútbol argentino

Mientras la AFA piensa en Scaloni para tres Mundiales —un suceso inédito en la historia del fútbol argentino—, en Primera se consolida una costumbre cada vez más difícil de explicar: los últimos seis entrenadores que se fueron no llegaron a dirigir 30 partidos. Dialéctica pura.

Por Leonardo Peluso – Periodista

El fútbol argentino vive un momento extraño y contradictorio en relación con la vida de los entrenadores. Por un lado, la AFA hace todo lo posible para que Lionel Scaloni siga al frente de la Selección por otro período, que podría llevarlo a dirigir tres Mundiales.

Por el otro, en los clubes de Primera parece haberse instalado una lógica exactamente opuesta: cambiar antes de que exista siquiera la posibilidad de saber qué podía hacer un entrenador. En el mismo lugar, los mismos dirigentes, hacen lo opuesto. Dante Panzeri podría escribir el libro “La dialéctica de lo impensado”.

Scaloni asumió en 2018 y acaba de cumplir ocho años al frente de la Selección. Si firma el nuevo contrato que se negocia, podría llegar a los doce. Pero cuando empezó no era el entrenador consagrado que conocemos hoy. Su continuidad no estuvo respaldada desde el primer día por los resultados: hubo críticas, dudas y un clima adverso. Pero también algo mucho más sencillo y mucho más difícil de encontrar en el fútbol actual: tiempo, tolerancia, empatía, convencimiento y sobre todo paciencia.

Los clubes, mientras apoyan fanáticamente esa continuidad junto a Tapia, en sus clubes eligen el camino contrario. Veamos: Coudet dirigió 27 partidos en River, Vojvoda 13 en Racing, Gorosito 8 en San Lorenzo, Damonte 14 en Aldosivi, Sampaoli 7 en Talleres, Zunino 28 en Platense, Pusineri 17 en Central Córdoba, Álvarez 13 en San Lorenzo y Oldrá 22 en Instituto. Todo en 2026, un año que todavía no terminó y que posiblemente siga acumulando experiencias parecidas.

Más datos. Entre los cinco grandes, la velocidad y la intolerancia a la frustración como suele decirse ahora a modo de fenómeno de época también es evidente. San Lorenzo tuvo cuatro entrenadores, River e Independiente tres y Boca y Racing dos. En todo el campeonato apenas diez de los 30 equipos de Primera mantienen al mismo técnico con el que comenzaron el año. Lógica anda a sacarla del ángulo.

Cuesta encontrar una explicación para tanta diferencia de conducta dentro de un mismo ecosistema. La Selección que dirige la AFA parece haber descubierto que los proyectos necesitan tiempo, pero los clubes y también los hinchas parecen vivir cada partido en modo scrolleo, pasando DTs como si fueran descartando posteos de redes sociales. Nadie se aguanta un fracaso y hoy eligen un DT o un presidente y a la semana o al mes lo están insultando de la manera más cruel. Todos tienen derecho a cambiar de opinión pero a lo que no hay derecho es a ser irracional para elegir. En esa elección está el mismo fenómeno dialéctico que esconde el gusano de la putrefacción.

La paradoja es que Scaloni necesitó tiempo para convertirse en Scaloni. ¿Qué entrenador puede llegar a construir algo parecido si antes de los 30 partidos ya estamos mirando la pantalla siguiente? Cuesta encontrar respuestas o explicaciones cuando el modelo de éxito está ahí, a mano, pero se lo evita.

Seguramente la realidad atraviesa todo pero también hay otra cosa evidente que no tiene que ver solamente con la realidad y es el cada vez más evidente el defasaje entre la AFA y los clubes que la componen. Otra vez la dialéctica como embrión del asunto.

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